1
Amos, conceded de buen grado a los esclavos cuanto sea justo y conveniente, sabiendo que también vosotros tenéis un amo en el cielo.


Conclusión (4,2-18)
Exhortaciones


2
Entregaos a la oración con espíritu vigilante y corazón agradecido.
3
Y rogad también a Dios por nosotros para que nos facilite la tarea de anunciar el plan de Dios realizado en Cristo, por el cual me encuentro ahora encarcelado,
4
y que tengo que dar a conocer convenientemente.
5
Portaos sabiamente con los no cristianos y aprovechad el momento presente.
6
En vuestra conversación sed siempre amenos y simpáticos dando a cada uno la respuesta oportuna.


Noticias

7
De mi situación os informará Tíquico, el hermano querido y fiel compañero mío en el servicio cristiano.
8
Os lo envío expresamente para que tengáis noticia de mis cosas y para que os anime.
9
Con él va Onésimo, vuestro paisano, no menos fiel y querido.
Ellos os informarán de todo cuanto sucede por aquí.
10
Os saluda Aristarco, mi compañero de prisión, y Marcos, el primo de Bernabé.
En caso de que Marcos vaya a visitaros, acogedlo con cariño según os indiqué.
11
Os saluda Jesús, de sobrenombre Justo.
Entre los conversos del judaísmo, sólo estos tres trabajan conmigo en la extensión del reino de Dios, y no ha sido pequeña la satisfacción que me han proporcionado.
12
Saludos de Epafras, paisano vuestro y siervo de Cristo Jesús;
es de ver con qué ahínco ruega por vosotros para que os mantengáis firmes en el pleno y perfecto cumplimiento de la voluntad de Dios.
13
Soy testigo de lo mucho que se preocupa por vosotros, y también por los de Hierápolis y Laodicea.
14
Os saludan Lucas, el médico tan querido, y Dimas.
15
Saludos a los hermanos de Laodicea, a Ninfa y a la iglesia que se reúne en su casa.
16
Cuando hayáis leído esta carta, procurad que sea leída también en la iglesia de Laodicea;
y, por vuestra parte, leed también la que os llegue de Laodicea.
17
Decidle a Arquipo que desempeñe con esmero el ministerio que el Señor le ha encomendado.
18
Este saludo final es de mi puño y letra: Pablo.
No olvidéis que estoy preso.
Que la gracia de Dios esté con vosotros.