David lleva el arca a Jerusalén

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Una vez más, David reunió los treinta batallones de soldados escogidos de Israel,
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y con todo su ejército partió hacia Balá de Judá para trasladar de allí el arca de Dios, sobre la que se invoca su *nombre, el nombre del Señor *Todopoderoso que reina entre los *querubines.
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Colocaron el arca de Dios en una carreta nueva y se la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba situada en una colina.
Uza y Ajío, hijos de Abinadab, guiaban la carreta nueva
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que llevaba el arca de Dios.
Ajío iba delante del arca,
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mientras David y todo el pueblo de Israel danzaban ante el Señor con gran entusiasmo y cantaban al son de arpas, liras, panderetas, sistros y címbalos.
6
Al llegar a la parcela de Nacón, los bueyes tropezaron;
pero Uza, extendiendo las manos, sostuvo el arca de Dios.
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Con todo, la ira del Señor se encendió contra Uza por su atrevimiento y lo hirió de muerte ahí mismo, de modo que Uza cayó fulminado junto al arca.
8
David se enojó porque el Señor había matado a Uza, así que llamó a aquel lugar Peres Uza, nombre que conserva hasta el día de hoy.
9
Aquel día David se sintió temeroso del Señor y exclamó: «¡Es mejor que no me lleve el arca del Señor
10
Y como ya no quería llevarse el arca del Señor a la Ciudad de David, ordenó que la trasladaran a la casa de Obed Edom, oriundo de Gat.
11
Fue así como el arca del Señor permaneció tres meses en la casa de Obed Edom de Gat, y el Señor lo bendijo a él y a toda su familia.
12
En cuanto le contaron al rey David que por causa del arca el Señor había bendecido a la familia de Obed Edom y toda su hacienda, David fue a la casa de Obed Edom y, en medio de gran algarabía, trasladó el arca de Dios a la Ciudad de David.
13
Apenas habían avanzado seis pasos los que llevaban el arca cuando David sacrificó un toro y un ternero engordado.
14
Vestido tan sólo con un *efod de lino, se puso a bailar ante el Señor con gran entusiasmo.
15
Así que entre vítores y al son de cuernos de carnero, David y todo el pueblo de Israel llevaban el arca del Señor.
16
Sucedió que, al entrar el arca del Señor en la Ciudad de David, Mical hija de Saúl se asomó a la ventana;
y cuando vio que el rey David estaba saltando y bailando delante del Señor, sintió por él un profundo desprecio.
17
El arca del Señor fue llevada a la tienda de campaña que David le había preparado.
La instalaron en su sitio, y David ofreció *holocaustos y sacrificios de *comunión en presencia del Señor.
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Después de ofrecer los holocaustos y los sacrificios de comunión, David bendijo al pueblo en el nombre del Señor Todopoderoso,
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y a cada uno de los israelitas que estaban allí congregados, que eran toda una multitud de hombres y mujeres, les repartió pan, una torta de dátiles y una torta de uvas pasas.
Después de eso, todos regresaron a sus casas.
20
Cuando David volvió para bendecir a su familia, Mical, la hija de Saúl, le salió al encuentro y le reprochó:
—¡Qué distinguido se ha visto hoy el rey de Israel, desnudándose como un cualquiera en presencia de las esclavas de sus oficiales!
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David le respondió:
—Lo hice en presencia del Señor, quien en vez de escoger a tu padre o a cualquier otro de su familia, me escogió a mí y me hizo gobernante de Israel, que es el pueblo del Señor.
De modo que seguiré bailando en presencia del Señor,
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y me rebajaré más todavía, hasta humillarme completamente.
Sin embargo, esas mismas esclavas de quienes hablas me rendirán honores.
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Y Mical hija de Saúl murió sin haber tenido hijos.