- El criterio del conocimiento
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- Ahora paso al asunto de los alimentos ofrecidos en sacrificio a los ídolos.
Es verdad lo que se dice: que todos tenemos el conocimiento de la verdad; pero el conocimiento hincha de orgullo, en tanto que el amor edifica la comunidad.
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- Si alguien cree que conoce algo, todavía no lo conoce como lo debe conocer.
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- Pero si alguien ama a Dios, Dios lo conoce a él.
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- En cuanto a esto de comer alimentos ofrecidos en sacrificio a los ídolos, bien sabemos que un ídolo no tiene valor alguno en el mundo, y que solamente hay un Dios.
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- Pues aunque en el cielo y en la tierra existan esos llamados dioses (y en este sentido hay muchos dioses y muchos señores) ,
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- para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, en quien todo tiene su origen y para quien nosotros existimos.
Y hay también un solo Señor, Jesucristo, por quien todas las cosas existen, incluso nosotros mismos.
El criterio del amor fraterno
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- Pero no todos conocen la verdad.
Algunos que estaban acostumbrados a adorar ídolos, todavía comen de esos alimentos pensando que fueron ofrecidos a los dioses; y su conciencia, que es débil, los hace sentirse contaminados por el ídolo.
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- Claro que el que Dios nos acepte no depende de lo que comamos;
pues no vamos a ser mejores por comer, ni peores por no comer.
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- Pero eviten que esa libertad que ustedes tienen haga caer en pecado a los que son débiles en su fe.
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- Porque si tú, que sabes estas cosas, te sientas a comer en un lugar dedicado a los ídolos, y algún hermano débil te ve, puede suceder que él se anime a comer de esa ofrenda hecha a un ídolo.
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- Y así tú, por tu conocimiento, haces que se pierda tu hermano débil, por quien Cristo también murió.
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- Al ofender la conciencia de los hermanos débiles en la fe, ofenden ustedes a Cristo mismo.
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- Por eso, si por causa de mi comida hago caer en pecado a mi hermano, no debo comer carne nunca, para no ponerlo en peligro de pecar.
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