Jonatán y David se juran amistad

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Después que David terminó de hablar con Saúl, Jonatán se hizo muy amigo de David, y llegó a quererlo como a sí mismo.
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Saúl, por su parte, aquel mismo día lo tomó a su servicio y no lo dejó volver a casa de su padre.
3
Y Jonatán y David se juraron eterna amistad, porque Jonatán quería a David como a sí mismo.
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Además, Jonatán se quitó la capa y la túnica que llevaba puestas, y se las dio a David, junto con su espada, su arco y su cinturón.
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Tanta capacidad demostró David para cumplir con todo lo que Saúl le ordenaba hacer, que Saúl lo puso al mando de hombres de guerra.
Esto agradó a todo el ejército y a los oficiales de Saúl.


Saúl envidia la popularidad de David

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Sin embargo, cuando las tropas regresaron después que David mató al filisteo, de todas las ciudades de Israel salieron mujeres a recibir al rey Saúl cantando y bailando alegremente con panderos y platillos.
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Y mientras cantaban y bailaban, las mujeres repetían:
«Mil hombres mató Saúl,
y diez mil mató David
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Esto le molestó mucho a Saúl, y muy enojado dijo:
—A David le atribuyen la muerte de diez mil hombres, y a mí únicamente la de mil.
¡Ya sólo falta que lo hagan rey!
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A partir de entonces, Saúl miraba a David con recelo.
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Al día siguiente, el espíritu maligno mandado por Dios se apoderó de Saúl, y éste se puso como loco dentro de su palacio.
David estaba tocando el arpa, como de costumbre, y Saúl tenía su lanza en la mano.
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De pronto Saúl levantó la lanza con la intención de clavar a David en la pared, pero David esquivó a Saúl dos veces.
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Saúl tenía miedo de David, porque el Señor ayudaba a David pero ya no lo ayudaba a él.
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Por eso lo retiró de su lado y lo nombró comandante de un batallón, al frente del cual salía a campaña y volvía.
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Y como el Señor lo ayudaba, David tenía éxito en todo lo que hacía.
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Por eso Saúl tenía miedo de él, al ver cómo prosperaba.
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Pero todos en Israel y Judá querían a David, porque él era quien los dirigía cuando salían a campaña y volvían.
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Un día Saúl le dijo a David:
—Te voy a dar como esposa a Merab, mi hija mayor, con la condición de que me seas un guerrero valiente y pelees las batallas del Señor.
Saúl pensaba que no necesitaba matarlo él personalmente, sino que de ello se encargarían los filisteos.
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Pero David le respondió:
Nada soy yo, ni nada son mis familiares en Israel, para que yo sea yerno del rey.
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Sin embargo, cuando llegó la fecha en que Saúl debía dar su hija Merab como esposa a David, en vez de dársela a él se la dio a Adriel, de Meholá.
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Pero Mical, la otra hija de Saúl, estaba enamorada de David.
Y cuando se lo dijeron a Saúl, le agradó saberlo,
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pues pensó dársela a David como esposa para que ella lo hiciera caer en manos de los filisteos.
Entonces le dijo a David por segunda vez:
Ahora sí vas a ser mi yerno.
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Después Saúl ordenó a sus servidores:
Hablen ustedes en privado con David y díganle que yo, el rey, lo quiero mucho, y que todos mis servidores lo estiman, y que él debe ser mi yerno.
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Los servidores de Saúl fueron a decirle todo esto a David, pero David les contestó:
—¿Y creen ustedes que llegar a ser yerno del rey es tan fácil para alguien pobre e insignificante como yo?
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Los servidores de Saúl fueron y le contaron a éste lo que David había dicho.
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Entonces Saúl, con la intención de que David cayera en manos de los filisteos, les contestó:
Díganle a David que en lugar de la compensación que se acostumbra dar por la esposa, yo, el rey, prefiero que me entregue cien prepucios de filisteos, para vengarme de mis enemigos.
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Los servidores de Saúl le comunicaron estas noticias a David, y David consideró apropiada la oportunidad de llegar a ser yerno del rey.
Antes de que el plazo se cumpliera,
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David tomó a sus hombres, y fue y mató a doscientos filisteos;
luego llevó los prepucios de éstos al rey, y se los entregó para poder ser su yerno.
Entonces Saúl le concedió a su hija Mical por esposa.
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Pero al ver y comprobar Saúl que el Señor ayudaba a David y que su hija Mical lo amaba,
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llegó a tenerle más miedo que antes, y se convirtió en su eterno enemigo.
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Por otra parte, siempre que los jefes filisteos salían a campaña, David tenía más éxito que todos los demás oficiales de Saúl, por lo cual llegó a ser muy respetado.