Saúl intenta matar a David

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Saúl ordenó a su hijo Jonatán y a todos sus oficiales que mataran a David.
Pero Jonatán, que quería mucho a David,
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lo puso sobre aviso.
Le dijo:
Saúl, mi padre, está tratando de matarte.
Así que mañana temprano ten cuidado y quédate escondido en algún lugar secreto.
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Yo saldré, en compañía de mi padre, al campo donde tú vas a estar.
Hablaré con él acerca de ti, a ver qué pasa, y luego te lo haré saber.
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Y Jonatán habló con Saúl en favor de David.
Le dijo:
—Su Majestad no debiera cometer ningún mal contra su siervo David, porque él no le ha hecho ningún mal a Su Majestad, y sí mucho bien;
5
pues jugándose la vida mató al filisteo, y así el Señor libró por completo a todo Israel.
Su Majestad lo vio y se alegró de ello.
¿Por qué habrá de atentar Su Majestad contra la vida de un inocente, tratando de matar a David sin motivo?
6
Al escuchar Saúl las razones de Jonatán, exclamó:
Juro por el Señor que David no morirá.
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Entonces Jonatán llamó a David y le informó de toda esta conversación.
Después lo llevó ante Saúl, y David siguió al servicio de Saúl igual que antes.
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Volvió a estallar la guerra, y David salió a luchar contra los filisteos y los venció, ocasionándoles una gran derrota y haciéndolos huir.
9
En cuanto a Saúl, otra vez lo atacó el espíritu maligno de parte del Señor;
y estando sentado en su habitación, con su lanza en la mano, mientras David tocaba,
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intentó clavar con ella a David en la pared.
Pero David pudo esquivar el golpe, y la lanza de Saúl se clavó en la pared.
Aquella misma noche David se escapó y huyó.
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Inmediatamente Saúl dio órdenes a sus hombres de que fueran a casa de David, para que lo vigilaran y lo mataran a la mañana siguiente.
Pero Mical, la mujer de David, lo puso sobre aviso, diciéndole:
—Si no te pones a salvo esta noche, mañana serás hombre muerto.
12
En seguida Mical descolgó a David por una ventana, y David pudo escapar.
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Luego Mical tomó un ídolo y lo metió en la cama, le puso en la cabecera un tejido de pelo de cabra y lo tapó con una sábana.
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Y cuando Saúl ordenó a sus hombres que apresaran a David, Mical les dijo que estaba enfermo.
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Pero Saúl volvió a mandar a sus hombres en busca de David, y les dio esta orden:
—¡Aunque esté en la cama, sáquenlo de allí y tráiganmelo para que lo mate!
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Los hombres de Saúl entraron en casa de David, pero en la cama encontraron solamente el ídolo con el tejido de pelo de cabra en la cabecera.
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Entonces Saúl dijo a Mical:
—¿Por qué me has engañado de este modo, dejando que escape mi enemigo?
Mical le respondió:
Porque él juró que me mataría si no lo dejaba escapar.
18
Así fue como David logró escapar.
Y fue a ver a Samuel en Ramá, y le contó todo lo que Saúl le había hecho.
Luego David y Samuel se fueron a vivir a Naiot.
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Y cuando Saúl se enteró de que David se hallaba en Naiot de Ramá,
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envió a sus hombres a que lo apresaran.
Al llegar, los hombres de Saúl vieron a un grupo de profetas en trance, a los que dirigía Samuel.
De pronto, el espíritu de Dios se apoderó de los hombres de Saúl, y también ellos cayeron en trance profético.
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Cuando Saúl lo supo, mandó a otros hombres, pero también ellos cayeron en trance profético.
Por tercera vez mandó Saúl a unos hombres, y también a ellos les ocurrió lo mismo.
22
Entonces Saúl fue personalmente a Ramá, y cuando llegó al gran depósito de agua que hay en Secú, preguntó por Samuel y David.
No faltó quien le dijera que estaban en Naiot de Ramá,
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y Saúl se dirigió allá.
Pero el espíritu de Dios también se apoderó de él, y Saúl cayó en trance profético, y así siguió su camino hasta llegar a Naiot de Ramá;
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además se quitó la ropa, y así, desnudo, permaneció en trance delante de Samuel todo el día y toda la noche.
De allí viene el dicho: «¿También Saúl es uno de los profetas