- Abraham busca esposa para Isaac
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- Abraham era ya muy viejo, y el Señor lo había bendecido en todo.
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- Un día llamó al más viejo de sus siervos, el que estaba a cargo de todo lo suyo, y le dijo:
—Pon tu mano debajo de mi muslo,
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- y júrame por el Señor, el Dios del cielo y de la tierra, que no dejarás que mi hijo Isaac se case con una mujer de esta tierra de Canaán, donde yo vivo,
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- sino que irás a mi tierra y escogerás una esposa para él entre las mujeres de mi familia.
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- El siervo le contestó:
—Pero si la mujer no quiere venir conmigo, ¿qué hago? ¿Debo entonces llevar a su hijo a la tierra de donde usted salió?
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- Abraham le dijo:
—¡No, no lleves allá a mi hijo!
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- El Señor, el Dios del cielo, que me sacó de la casa de mi padre y de la tierra de mis parientes y me prometió dar esta tierra a mis descendientes, también enviará su ángel delante de ti para que traigas de allá una esposa para mi hijo.
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- Si la mujer no quiere venir contigo, quedarás libre de este compromiso, pero ¡de ninguna manera lleves allá a mi hijo!
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- Entonces el siervo puso la mano bajo el muslo de su amo Abraham, y le juró que haría lo que le había pedido.
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- Después escogió regalos entre lo mejor que su amo tenía, tomó diez de sus camellos y se fue a la ciudad de Nahor, en Mesopotamia.
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- Cuando el siervo llegó a las afueras de la ciudad, ya empezaba a oscurecer.
A esa hora las mujeres van a sacar agua. El siervo hizo descansar a los camellos junto a un pozo de agua,
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- y comenzó a orar: «Señor y Dios de mi amo Abraham, haz que hoy me vaya bien, y muéstrate bondadoso con mi amo.
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- Voy a quedarme aquí, junto al pozo, mientras las muchachas de este lugar vienen a sacar agua.
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- Permite que la muchacha a la que yo le diga: “Por favor, baje usted su cántaro para que yo beba”, y que me conteste: “Beba usted, y también les daré agua a sus camellos”, que sea ella la que tú has escogido para tu siervo Isaac.
Así podré estar seguro de que has sido bondadoso con mi amo.»
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- Todavía no había terminado de orar, cuando vio que una muchacha venía con su cántaro al hombro.
Era Rebeca, la hija de Betuel. Betuel era hijo de Milcá y de Nahor, el hermano de Abraham.
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- Rebeca era muy hermosa, y además virgen;
ningún hombre la había tocado. Bajó al pozo, llenó su cántaro, y ya regresaba
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- cuando el siervo corrió a alcanzarla y le dijo:
—Por favor, déjeme usted beber un poco de agua de su cántaro.
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- —Beba usted, señor —contestó ella.
Y en seguida bajó su cántaro, lo sostuvo entre las manos y le dio de beber.
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- Cuando el siervo terminó de beber, Rebeca le dijo:
—También voy a sacar agua para sus camellos, para que beban toda la que quieran.
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- Rápidamente vació su cántaro en el bebedero y corrió varias veces al pozo, hasta que sacó agua para todos los camellos.
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- Mientras tanto el siervo la miraba sin decir nada, pues quería estar seguro de que el Señor había hecho que le fuera bien en su viaje.
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- Cuando los camellos terminaron de beber, el hombre tomó un anillo de oro que pesaba como seis gramos, y se lo puso a ella en la nariz.
También le dio dos brazaletes de oro que pesaban más de cien gramos,
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- y le dijo:
—Dígame por favor de quién es usted hija, y si hay lugar en la casa de su padre donde mis hombres y yo podamos pasar la noche.
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- Y ella contestó:
—Soy hija de Betuel, el hijo de Milcá y de Nahor.
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- En nuestra casa hay lugar para que usted pase la noche, y también suficiente paja y comida para los camellos.
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- Entonces el siervo se arrodilló y adoró al Señor,
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- diciendo: «¡Bendito sea el Señor, el Dios de mi amo Abraham, pues ha sido fiel y bondadoso con mi amo, y me ha dirigido en el camino a la casa de sus parientes!»
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- Rebeca fue corriendo a la casa de su madre, a contar todo lo que le había pasado.
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- Tenía ella un hermano llamado Labán, el cual corrió al pozo a buscar al hombre,
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- pues había visto el anillo y los brazaletes que su hermana llevaba en los brazos, y le había oído contar lo que el hombre le había dicho.
Labán se acercó al siervo de Abraham, que todavía estaba con los camellos junto al pozo,
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- y le dijo:
—Venga usted, bendito del Señor. ¡Cómo va usted a quedarse aquí afuera, si ya he preparado la casa y un lugar para los camellos!
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- Entonces el siervo fue a la casa.
Allí Labán descargó los camellos y les dio de comer, y luego trajo agua para que el siervo y sus compañeros se lavaran los pies.
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- Cuando le sirvieron de comer, el siervo de Abraham dijo:
—Yo no podría comer antes de haber dicho lo que tengo que decir. —Hable usted —dijo Labán.
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- El siervo dijo:
—Yo soy siervo de Abraham.
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- El Señor ha bendecido mucho a mi amo y lo ha hecho rico: le ha dado ovejas, vacas, oro y plata, siervos, siervas, camellos y asnos.
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- Además, Sara, su esposa, le dio un hijo cuando ya era muy anciana, y mi amo le ha dejado a su hijo todo lo que tiene.
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- Mi amo me hizo jurar, y me dijo: “No dejes que mi hijo se case con una mujer de esta tierra de Canaán, donde yo vivo.
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- Antes bien, ve a la familia de mi padre, y busca entre las mujeres de mi clan una esposa para él.”
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- Y yo le dije: “Mi señor, ¿y si la mujer no quiere venir conmigo?”
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- Entonces él me contestó: “Yo he andado en el camino del Señor, y él enviará su ángel contigo, para que te vaya bien en tu viaje y tomes una esposa para mi hijo de entre las mujeres de mi familia, es decir, de la familia de mi padre.
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- Sólo en caso de que mis parientes no quieran darte la muchacha, quedarás libre del juramento que me has hecho.”
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- »Así fue como hoy llegué al pozo, y en oración le dije al Señor, el Dios de mi amo Abraham: “Si de veras vas a hacer que me vaya bien en este viaje,
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- te ruego que ahora que estoy junto al pozo, pase esto: que la muchacha que venga por agua y a la que yo le diga: Por favor, déjeme usted beber un poco de agua de su cántaro,
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- y que me conteste: Beba usted, y también sacaré agua para sus camellos, que sea ésta la mujer que tú, Señor, has escogido para el hijo de mi amo.”
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- Todavía no terminaba yo de hacer esta oración, cuando vi que Rebeca venía con su cántaro al hombro.
Bajó al pozo a sacar agua, y le dije: “Deme usted agua, por favor.”
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- Ella bajó en seguida su cántaro, y me dijo: “Beba usted, y también les daré de beber a sus camellos.” Y ella me dio agua, y también a mis camellos.
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- Luego le pregunté: “¿De quién es usted hija?” y ella me contestó: “Soy hija de Betuel, el hijo de Nahor y de Milcá.” Entonces le puse un anillo en la nariz y dos brazaletes en los brazos,
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- y me arrodillé y adoré al Señor;
alabé al Señor, el Dios de mi amo Abraham, por haberme traído por el camino correcto para tomar la hija del pariente de mi amo para su hijo.
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- Ahora pues, díganme si van a ser buenos y sinceros con mi amo, y si no, díganmelo también, para que yo sepa lo que debo hacer.»
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- Entonces Labán y Betuel le contestaron:
—Todo esto viene del Señor, y nosotros no podemos decirle a usted que sí o que no.
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- Mire usted, aquí está Rebeca;
tómela y váyase. Que sea la esposa del hijo de su amo, tal como el Señor lo ha dispuesto.
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- Cuando el siervo de Abraham oyó esas palabras, se arrodilló delante del Señor hasta tocar el suelo con la frente.
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- Luego sacó varios objetos de oro y plata, y vestidos, y se los dio a Rebeca.
También a su hermano y a su madre les hizo regalos.
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- Después él y sus compañeros comieron y bebieron, y pasaron allí la noche.
Al día siguiente, cuando se levantaron, el siervo dijo: —Déjenme regresar a la casa de mi amo.
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- Pero el hermano y la madre de Rebeca le dijeron:
—Que se quede la muchacha con nosotros todavía unos diez días, y después podrá irse con usted.
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- Pero el siervo les dijo:
—No me detengan más. Dios ha hecho que mi viaje haya salido bien, así que déjenme regresar a la casa de mi amo.
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- Entonces ellos contestaron:
—Vamos a llamar a la muchacha, a ver qué dice ella.
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- Llamaron a Rebeca y le preguntaron:
—¿Quieres irte con este hombre? —Sí —contestó ella.
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- Entonces dejaron ir a Rebeca y a la mujer que la había cuidado siempre, y también al siervo de Abraham y a sus compañeros.
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- Y bendijeron a Rebeca de esta manera:
«Oh, hermana nuestra, ¡que seas madre de muchos millones! ¡Que tus descendientes conquisten las ciudades de sus enemigos!»
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- Entonces Rebeca y sus siervas montaron en los camellos y siguieron al siervo de Abraham.
Fue así como el siervo tomó a Rebeca y se fue de allí.
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- Isaac había vuelto del pozo llamado «El que vive y me ve», pues vivía en la región del Négueb.
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- Había salido a dar un paseo al anochecer.
En esto vio que unos camellos se acercaban.
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- Por su parte, Rebeca también miró y, al ver a Isaac, se bajó del camello
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- y le preguntó al siervo:
—¿Quién es ese hombre que viene por el campo hacia nosotros? —Es mi amo —contestó el siervo. Entonces ella tomó su velo y se cubrió la cara.
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- El siervo le contó a Isaac todo lo que había hecho.
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- Luego Isaac llevó a Rebeca a la tienda de campaña de su madre Sara, y se casó con ella.
Isaac amó mucho a Rebeca, y así se consoló de la muerte de su madre.
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