Jacob y Esaú se encuentran

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(2) Jacob siguió su camino, y unos ángeles de Dios le salieron al encuentro.
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(3) Cuando Jacob los vio, dijo: «Éste es un ejército de Dios.» Por eso llamó Mahanaim a aquel lugar.
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(4) Jacob envió unos mensajeros a la tierra de Seír, que es la región de Edom, para anunciarle su llegada a su hermano Esaú,
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(5) y les dio este mensaje: «Díganle a mi hermano Esaú: “Su hermano Jacob se pone a sus órdenes, y le manda a decir: He vivido con Labán todo este tiempo,
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(6) y tengo vacas, asnos, ovejas, esclavos y esclavas.
Envío este mensaje a mi señor, esperando ganarme su buena voluntad.”»
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(7) Cuando los mensajeros regresaron, le dijeron a Jacob:
Fuimos a ver a su hermano Esaú, y ya viene él mismo para recibirlo a usted, acompañado de cuatrocientos hombres.
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(8) Al oír esto, Jacob tuvo mucho miedo y se quedó muy preocupado.
Dividió entonces en dos grupos la gente que estaba con él, y también las ovejas, vacas y camellos,
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(9) pues pensó: «Si Esaú viene contra un grupo y lo ataca, el otro grupo podrá escapar
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(10) Luego comenzó a orar: «Señor, Dios de mi abuelo Abraham y de mi padre Isaac, que me dijiste que regresara a mi tierra y a mis parientes, y que harías que me fuera bien:
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(11) no merezco la bondad y fidelidad con que me has tratado.
Yo crucé este río Jordán sin llevar nada más que mi bastón, y ahora he llegado a tener dos campamentos.
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(12) ¡Por favor, sálvame de las manos de mi hermano Esaú! Tengo miedo de que venga a atacarme y mate a las mujeres y a los niños.
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(13) Tú has dicho claramente que harás que me vaya bien, y que mis descendientes serán tan numerosos como los granitos de arena del mar, que no se pueden contar
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(14) Aquella noche Jacob durmió allí, y de lo que tenía a la mano escogió regalos para su hermano Esaú:
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(15) doscientas cabras, veinte chivos, doscientas ovejas, veinte carneros,
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(16) treinta camellas recién paridas, con sus crías, cuarenta vacas, diez novillos, veinte asnas y diez asnos.
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(17) Luego les entregó a sus siervos cada manada por separado, y les dijo:
Adelántense, y guarden alguna distancia entre manada y manada.
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(18) Al primero que envió, le ordenó:
Cuando te encuentre mi hermano Esaú, y te pregunte quién es tu amo, a dónde vas y de quién son los animales que llevas,
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(19) contéstale: “Es un regalo para usted, mi señor Esaú, de parte de Jacob, su servidor.
Por cierto que él mismo viene detrás de nosotros.”
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(20) También al segundo que envió, y al tercero, y a todos los que llevaban las manadas, les dijo:
Cuando encuentren a Esaú, díganle lo mismo,
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(21) y díganle también: “Jacob, su servidor, viene detrás de nosotros.”
Y es que Jacob pensaba: «Voy a calmar su enojo con los regalos que le envío por delante, y luego lo veré personalmente.
Tal vez así me recibirá bien
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(22) Así, pues, los regalos se fueron antes, y él se quedó a pasar la noche en su campamento.


Jacob lucha con un ángel

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(23) Aquella misma noche Jacob se levantó, tomó a sus dos esposas, sus dos esclavas y sus once hijos, y los hizo cruzar el vado del río Jaboc,
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(24) junto con todo lo que tenía.
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(25) Cuando Jacob se quedó solo, un hombre luchó con él hasta que amaneció;
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(26) pero como el hombre vio que no podía vencer a Jacob, lo golpeó en la coyuntura de la cadera, y esa parte se le zafó a Jacob mientras luchaba con él.
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(27) Entonces el hombre le dijo:
Suéltame, porque ya está amaneciendo.
—Si no me bendices, no te soltarécontestó Jacob.
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(28) —¿Cómo te llamas? —preguntó aquel hombre.
—Me llamo Jacobrespondió él.
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(29) Entonces el hombre le dijo:
—Ya no te llamarás Jacob.
Tu nombre será Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
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(30) —Ahora dime cómo te llamas tú —preguntó Jacob.
Pero el hombre contestó:
—¿Para qué me preguntas mi nombre?
Luego el hombre lo bendijo allí mismo.
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(31) Y Jacob llamó a aquel lugar Penuel, porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y sin embargo todavía estoy vivo
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(32) Ya Jacob estaba pasando de Penuel cuando el sol salió;
pero debido a su cadera, iba cojeando.
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(33) Por eso hasta el día de hoy los descendientes de Israel no comen el tendón que está en la coyuntura de la cadera, porque Jacob fue golpeado en esa parte.