José interpreta dos sueños

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Después de esto, el copero, o sea el encargado de servirle vino al rey, y también el panadero, ofendieron a su amo, el rey de Egipto.
2
El faraón, o sea el rey, se enojó contra estos dos funcionarios, el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos,
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y los mandó presos a la casa del capitán de la guardia, donde estaba la cárcel.
Era el mismo lugar donde José estaba preso.
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El capitán de la guardia encargó a José que atendiera a estos funcionarios, y ellos pasaron mucho tiempo en la cárcel.
5
Una noche los dos presos, el copero y el panadero, tuvieron cada uno un sueño, y cada sueño tenía su propio significado.
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Por la mañana, cuando José vino a verlos, los encontró muy preocupados;
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así que les preguntó:
—¿Por qué tienen hoy tan mala cara?
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Tuvimos un sueño y no hay quien nos explique lo que quiere decircontestaron ellos.
—¿Y acaso no es Dios quien da las interpretaciones? —preguntó José—.
Vamos, cuéntenme lo que soñaron.
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Entonces el jefe de los coperos le contó su sueño a José con estas palabras:
—En mi sueño veía una vid,
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que tenía tres ramas.
Y la vid retoñaba y echaba flores, y las flores se convertían en racimos de uvas maduras.
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Yo tenía la copa del faraón en la mano, y tomaba las uvas y las exprimía en la copa.
Luego, yo mismo ponía la copa en manos del faraón.
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Y José le dijo:
—El sueño de usted quiere decir esto: las tres ramas son tres días,
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y dentro de tres días el faraón revisará el caso de usted y lo pondrá de nuevo en su trabajo, y usted volverá a darle la copa al faraón, tal como antes lo hacía.
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Cuando esto suceda, acuérdese usted de mí, y por favor háblele de mí al faraón para que me saque de este lugar.
¡Compadézcase de mí!
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A mí me robaron de la tierra de los hebreos, y no merezco estar en la cárcel porque no he hecho nada malo.
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Cuando el jefe de los panaderos vio que José había dado una interpretación favorable, le dijo:
—Por mi parte, yo soñé que tenía tres canastillos de pan blanco sobre mi cabeza.
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El canastillo de arriba tenía un gran surtido de pasteles para el faraón, pero las aves venían a comer del canastillo que estaba sobre mi cabeza.
18
Entonces José le contestó:
—El sueño de usted quiere decir esto: los tres canastillos son tres días,
19
y dentro de tres días el faraón revisará el caso de usted y hará que lo cuelguen de un árbol, y las aves se comerán su carne.
20
Al tercer día era el cumpleaños del faraón, y él hizo una gran fiesta para todos sus funcionarios.
Delante de sus invitados, el faraón mandó sacar de la cárcel al jefe de los coperos y al jefe de los panaderos.
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Al copero lo puso de nuevo en su trabajo, y él volvió a darle la copa al faraón, como antes;
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pero al panadero lo mandó ahorcar, tal como José lo había interpretado.
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Sin embargo, el copero no volvió a acordarse de José.