Las ciudades de los levitas

1-2
Los jefes de familias levitas fueron a Siló, en la región de Canaán, para hablar con el sacerdote Eleazar, con Josué y con los jefes de familia de las tribus israelitas.
Allí les dijeron: «Por medio de Moisés, el Señor ordenó que se nos dieran ciudades donde vivir, junto con campos de pastoreo para nuestros ganados
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Entonces los israelitas dieron a los levitas algunas de sus propias ciudades y campos de pastoreo, conforme a lo dicho por el Señor.
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Primero se hizo el sorteo para los clanes levitas que descendían de Quehat.
A los quehatitas descendientes del sacerdote Aarón les tocaron trece ciudades, que eran de las tribus de Judá, Simeón y Benjamín.
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A los otros quehatitas les tocaron diez ciudades, que eran de las tribus de Efraín y de Dan y de la media tribu de Manasés.
6
Después de esto, a los clanes levitas que descendían de Guersón les tocaron en suerte trece ciudades, que eran de las tribus de Isacar, de Aser, de Neftalí y de la media tribu de Manasés que está en Basán.
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Y a los clanes levitas que descendían de Merarí les tocaron doce ciudades, que eran de las tribus de Rubén, Gad y Zabulón.
8
Los israelitas repartieron entre los levitas, por sorteo, ciudades y campos de pastoreo, tal como el Señor lo había ordenado por medio de Moisés.
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Estas ciudades, que van a ser mencionadas, las dieron los de la tribu de Judá y los de la tribu de Simeón,
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y les tocaron a los levitas pertenecientes a los clanes de Quehat, que descendían de Aarón, porque a ellos les tocó la suerte en primer lugar.
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En la región montañosa de Judá les dieron Hebrón, la ciudad principal de los descendientes del gigante Anac, con sus campos de pastoreo.
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Pero los terrenos y las aldeas de esta ciudad se le dieron en propiedad a Caleb, el hijo de Jefuné.
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Además de Hebrón, que era ciudad de refugio para quienes habían matado a alguien, se les dieron a los descendientes del sacerdote Aarón las siguientes ciudades: Libná,
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Jatir, Estemoa,
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Holón, Debir,
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Ain, Jutá y Bet-semes.
Estas nueve ciudades contaban con sus propios campos de pastoreo.
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Y de la tribu de Benjamín les dieron Gabaón, Gueba,
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Anatot y Almón, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo,
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de modo que las ciudades de los sacerdotes descendientes de Aarón fueron trece en total, cada una con sus propios campos de pastoreo.
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A los otros clanes levitas descendientes de Quehat se les repartieron ciudades de la tribu de Efraín.
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En los montes de Efraín les dieron Siquem, como ciudad de refugio para quien matara a alguien, y además Guézer,
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Quibsaim y Bet-horón, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo.
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De la tribu de Dan recibieron Eltequé, Guibetón,
24
Aialón y Gat-rimón, o sea cuatro ciudades con sus campos de pastoreo;
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y de la media tribu de Manasés recibieron dos ciudades, Taanac y Gat-rimón, con sus campos de pastoreo;
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así que las ciudades de estos clanes quehatitas fueron diez en total, con sus propios campos de pastoreo.
27
A los levitas descendientes de Guersón les dieron dos ciudades, que eran de la media tribu de Manasés, con sus propios campos de pastoreo: Golán, que estaba en Basán, para que sirviera como ciudad de refugio, y Beesterá.
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De la tribu de Isacar les dieron Quisión, Daberat,
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Jarmut y En-ganim, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo.
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De la tribu de Aser les dieron Misael, Abdón,
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Helcat y Rehob, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo.
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De la tribu de Neftalí les dieron tres ciudades con sus propios campos de pastoreo: Quedes, que estaba en Galilea, para que sirviera como ciudad de refugio, Hamot-dor y Cartán;
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de modo que las ciudades de los clanes guersonitas fueron trece en total, cada una con sus propios campos de pastoreo.
34
A los clanes levitas que aún quedaban, o sea a los descendientes de Merarí, les dieron de la tribu de Zabulón: Jocneam, Cartá,
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Dimná y Nahalal, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo.
36
De la tribu de Rubén les dieron Béser, Jahas,
37
Cademot y Mefáat, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo.
38
De la tribu de Gad les dieron Ramot de Galaad, para que sirviera como ciudad de refugio, Mahanaim,
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Hesbón y Jazer, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo,
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de modo que las ciudades que les tocaron a los clanes levitas que aún quedaban, es decir, a los descendientes de Merarí, fueron doce en total.
41
Las ciudades levitas dentro del territorio israelita fueron cuarenta y ocho en total, cada una con sus propios campos de pastoreo,
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los cuales rodeaban a cada ciudad.
El caso era el mismo en cada una de estas ciudades.


El Señor es fiel

43
Así fue como el Señor les dio a los israelitas todo el territorio que les había prometido bajo juramento a sus antepasados, y ellos se establecieron y vivieron allí.
44
El Señor cumplió su promesa, y les dio paz en todo el territorio.
Sus enemigos no pudieron hacerles frente, porque el Señor les dio la victoria sobre ellos.
45
Ni una sola palabra quedó sin cumplirse de todas las buenas promesas que el Señor había hecho a los israelitas.