- 1
- ¡Dichoso el esposo de una mujer buena:
vivirá el doble!
- 2
- Una mujer ejemplar hace prosperar a su marido
y le alegra los años de su vida.
- 3
- ¡Qué buena suerte es encontrar una buena mujer!
Es un regalo que Dios da a quienes lo respetan.
- 4
- Sea rico o pobre, estará contento
y siempre tendrá la cara alegre.
- 5
- Hay tres cosas que me asustan
y una cuarta que me da mucho miedo: chismes en la ciudad, tumulto de la gente y calumnia; son cosas peores que la muerte.
- 6
- Pero una mujer celosa de otra es un sufrimiento terrible;
su lengua es como un látigo que a todo mundo hiere.
- 7
- Una mujer malvada es como un yugo flojo;
tocarla es como agarrar un alacrán.
- 8
- Una mujer borracha es una molestia terrible,
y quedará públicamente en vergüenza.
- 9
- La mujer seductora mira con atrevimiento;
en sus ojos se lee lo que es.
- 10
- Vigila estrictamente a una hija descarada;
no sea que, teniendo mucha libertad, se aproveche de ella.
- 11
- Vigila sus miradas desvergonzadas
y no te sorprendas si te falta al respeto.
- 12
- Ella abre la boca como viajero sediento
y bebe de cualquier agua que encuentra; se ofrece a cualquier hombre y abre su aljaba a cualquier flecha.
- 13
- El encanto de la mujer alegra a su esposo,
y si es sensata, lo hace prosperar.
- 14
- Una mujer discreta es un regalo del Señor;
una persona educada no tiene precio.
- 15
- Una mujer modesta es el mayor encanto;
nada vale tanto como una persona reservada.
- 16
- Como el sol que brilla en lo alto del cielo,
así es la mujer hermosa en un hogar bien cuidado.
- 17
- Como lámpara que alumbra en el candelabro del templo
es un rostro hermoso en un cuerpo bien formado,
- 18
- y como columnas de oro sobre bases de plata
son unas piernas hermosas sobre pies bien firmes.
- 19-27
Cosas desagradables
- 28
- Hay dos cosas que me dan tristeza
y una tercera que me hace enojar: un rico que ha quedado en la miseria, hombres inteligentes tratados con desprecio y uno que pasa de la virtud al vicio. A éste, el Señor lo entregará a la muerte.
Honradez y falta de honradez
- 29
- ¡Qué difícil para el comerciante es estar libre de culpa,
y para el negociante no tener pecado!
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