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- porque en todos los seres está tu espíritu inmortal.
- 2
- Por eso, a los que pecan
los corriges y reprendes poco a poco, y haces que reconozcan sus faltas, para que, apartándose del mal, crean en ti, Señor.
Moderación de Dios con Canaán
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- A los antiguos habitantes de tu santa tierra
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- los aborreciste por sus prácticas odiosas,
por practicar la magia y otros actos perversos,
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- por matar sin compasión a los niños,
y por comer en sus banquetes vísceras y carne y hasta sangre de seres humanos. A ellos, que practicaban tales ritos,
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- padres asesinos de criaturas indefensas,
decidiste eliminarlos por medio de nuestros antepasados,
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- para que esta tierra, la más preciosa para ti de todas,
pudiera recibir al pueblo de tus hijos.
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- Pero aun de ellos, por ser hombres, tuviste compasión:
como vanguardia de tu ejército, les enviaste avispas, para que acabaran con ellos poco a poco.
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- Hubieras podido, en batalla campal,
poner a los impíos en manos de los justos, o aniquilarlos en un solo instante por medio de fieras salvajes, o con una severa orden de mando;
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- sin embargo, para darles oportunidad de arrepentirse,
los castigaste poco a poco, sabiendo que eran malos por naturaleza y perversos desde su nacimiento, y que nunca cambiarían su modo de pensar,
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- porque eran una nación maldita desde el comienzo.
Razones de la moderación divina
- No fue por miedo a nadie
por lo que dejaste sin castigo sus pecados,
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- pues, ¿quién podrá pedirte cuentas de lo que haces
u oponerse a tu sentencia? ¿Quién podrá acusarte de haber destruido naciones que tú mismo hiciste? ¿Quién puede levantarse contra ti para defender a los malvados?
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- Pues no existe ningún dios, fuera de ti,
que tenga todo bajo su cuidado y a quien tú tengas que dar cuentas de si has juzgado rectamente o no;
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- ni hay rey o gobernante que pueda hacerte frente
para defender a los que tú has castigado.
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- Puesto que eres justo, todo lo gobiernas con justicia;
y juzgas indigno de tu poder condenar al que no merece castigo.
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- Porque tu poder es la base de tu justicia,
y como eres el dueño de todos, de todos tienes compasión.
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- Tú despliegas tu fuerza
ante aquellos que dudan de tu gran poder, y confundes a los que, conociéndolo, se muestran insolentes;
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- pero, precisamente porque dispones de tan gran poder,
juzgas con bondad y nos gobiernas con gran misericordia, porque puedes usar de tu poder en el momento que quieras.
Lo que nos enseña la moderación de Dios
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- Actuando así, enseñaste a tu pueblo
que el hombre justo debe ser bondadoso, y llenaste a tus hijos de una bella esperanza, al darles la oportunidad de arrepentirse de sus pecados.
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- Si a los cananeos, que eran enemigos de tus hijos
y merecían la muerte, los castigaste con tanta bondad y consideración, dándoles oportunidad de dejar su maldad,
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- con mayor delicadeza aún has juzgado a tus hijos,
pues tú habías hecho una alianza con sus antepasados y con juramento les habías prometido grandes bienes.
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- Mientras que a nuestros enemigos les envías mil castigos,
a nosotros nos corriges, para que a la hora de juzgar a otros pensemos en tu bondad, y cuando nos toque ser juzgados esperemos tu misericordia.
Después de tener compasión, Dios juzga con rigor
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- Por eso, a los egipcios insensatos,
que habían pasado su vida haciendo el mal, los atormentaste con los mismos seres odiosos que adoraban:
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- se habían extraviado mucho siguiendo el camino del error,
aceptando como dioses a los animales más feos y repugnantes, dejándose engañar como niños sin inteligencia;
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- y por eso, como a niños sin uso de razón,
les enviaste un castigo que los puso en ridículo.
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- Y como no escarmentaron con el ridículo y la corrección,
tuvieron que sufrir el juicio de Dios que merecían.
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- Ellos, al verse castigados con aquellos animales
que habían tenido como dioses y que ahora eran su tormento, reconocieron que el verdadero Dios era aquel a quien se habían negado a conocer. ¡Así cayó sobre ellos el castigo final!
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