- La adopción es sólo mediante Jesucristo
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- Digo, pues: Mientras el heredero es menor de edad, en nada es diferente del siervo, aunque sea el dueño de todo,
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- sino que está bajo guardianes y tutores hasta la edad señalada por el padre.
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- Así también nosotros, mientras éramos niños, estábamos sujetos a servidumbre bajo las cosas elementales del mundo.
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- Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,
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- a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos.
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- Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!
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- Por tanto, ya no eres siervo, sino hijo;
y si hijo, también heredero por medio de Dios.
No os volváis a la esclavitud
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- Pero en aquel tiempo, cuando no conocíais a Dios, erais siervos de aquellos que por naturaleza no son dioses.
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- Pero ahora que conocéis a Dios, o más bien, que sois conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis otra vez a las cosas débiles, inútiles y elementales, a las cuales deseáis volver a estar esclavizados de nuevo?
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- Observáis los días, los meses, las estaciones y los años.
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- Temo por vosotros, que quizá en vano he trabajado por vosotros.
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- Os ruego, hermanos, haceos como yo, pues yo también me he hecho como vosotros.
Ningún agravio me habéis hecho;
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- pero sabéis que fue por causa de una enfermedad física que os anuncié el evangelio la primera vez;
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- y lo que para vosotros fue una prueba en mi condición física, que no despreciasteis ni rechazasteis, sino que me recibisteis como un ángel de Dios, como a Cristo Jesús mismo.
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- ¿Dónde está, pues, aquel sentido de bendición que tuvisteis? Pues testigo soy en favor vuestro de que de ser posible, os hubierais sacado los ojos y me los hubierais dado.
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- ¿Me he vuelto, por tanto, vuestro enemigo al deciros la verdad?
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- Ellos os tienen celo, no con buena intención, sino que quieren excluiros a fin de que mostréis celo por ellos.
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- Es bueno mostrar celo con buena intención siempre, y no sólo cuando yo estoy presente con vosotros.
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- Hijos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros,
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- quisiera estar presente con vosotros ahora y cambiar mi tono, pues perplejo estoy en cuanto a vosotros.
Alegoría de la libertad en Cristo
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- Decidme, los que deseáis estar bajo la ley, ¿no oís a la ley?
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- Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos, uno de la sierva y otro de la libre.
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- Pero el hijo de la sierva nació según la carne, y el hijo de la libre por medio de la promesa.
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- Esto contiene una alegoría, pues estas mujeres son dos pactos;
uno procede del monte Sinaí que engendra hijos para ser esclavos; éste es Agar.
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- Ahora bien, Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, porque ella está en esclavitud con sus hijos.
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- Pero la Jerusalén de arriba es libre;
ésta es nuestra madre.
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- Porque escrito está:
Regocijate, oh esteril, la que no concibes; prorrumpe y clama, tu que no tienes dolores de parto, porque mas son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido.
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- Y vosotros, hermanos, como Isaac, sois hijos de la promesa.
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- Pero así como entonces el que nació según la carne persiguió al que nació según el Espíritu, así también sucede ahora.
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- Pero, ¿qué dice la Escritura?
Echa fuera a la sierva y a su hijo, pues el hijo de la sierva no sera heredero con el hijo de la libre.
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- Así que, hermanos, no somos hijos de la sierva, sino de la libre.
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