- Profecía sobre el valle de la visión
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- Profecía sobre el valle de la visión.
¿Qué te pasa ahora, que has subido toda tú a los terrados?
- 2
- Tú, llena de bulla,
ciudad alborotada, ciudad divertida; tus muertos no fueron muertos a espada, tampoco murieron en batalla.
- 3
- Todos tus gobernantes han huido juntos,
sin arco han sido capturados; todos los tuyos que hallaron fueron capturados a una, aunque habían huido lejos.
- 4
- Por tanto digo: Apartad de mí la mirada,
dejadme llorar amargamente; no tratéis de consolarme por la destrucción de la hija de mi pueblo.
- 5
- Pues hay un día de pánico, servidumbre y confusión de parte del Señor, Dios de los ejércitos,
en el valle de la visión, un derribar de murallas y un clamor al monte.
- 6
- Elam tomó la aljaba
con carros, infantería, y jinetes, y Kir desnudó el escudo.
- 7
- Tus mejores valles estaban llenos de carros,
y los jinetes tomaron posiciones a la puerta.
- 8
- Entonces cayó la defensa de Judá.
Confiasteis aquel día en las armas de la casa del bosque,
- 9
- y visteis que eran muchas las brechas
en la muralla de la ciudad de David, y recogisteis las aguas del estanque inferior.
- 10
- Entonces contasteis las casas de Jerusalén,
y derribasteis casas para fortificar la muralla.
- 11
- Hicisteis un depósito entre las dos murallas
para las aguas del estanque viejo. Pero no confiasteis en el que lo hizo, ni considerasteis al que hace mucho tiempo lo planeó.
- 12
- Por eso aquel día, el Señor, Dios de los ejércitos, os llamó a llanto y a lamento,
a rapar la cabeza y a vestir de cilicio.
- 13
- Sin embargo hay gozo y alegría,
matanza de bueyes y degüello de ovejas; comiendo carne y bebiendo vino, dicen: Comamos y bebamos, que mañana moriremos.
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- Pero el Señor de los ejércitos me reveló al oído:
Ciertamente esta iniquidad no os será perdonada hasta que muráis —dice el Señor, Dios de los ejércitos.
- 15
- Así dice el Señor, Dios de los ejércitos:
Anda, ve a ese mayordomo, a Sebna, que está encargado de la casa real, y dile:
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- “¿Qué es tuyo aquí,
y a quién tienes aquí, que te has labrado aquí un sepulcro, como el que labra en alto un sepulcro, como el que esculpe una morada para sí en la peña?
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- “He aquí, oh hombre, el Señor te arrojará con violencia;
te asirá firmemente,
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- te enrollará bien como una pelota,
y te lanzará a una tierra muy espaciosa. Allí morirás y allí quedarán tus magníficos carros, oh tú, vergüenza de la casa de tu Señor.”
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- Te depondré de tu cargo,
y te derribaré de tu puesto.
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- Y sucederá en aquel día,
que llamaré a mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcías,
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- lo vestiré con tu túnica,
con tu cinturón lo ceñiré, tu autoridad pondré en su mano, y llegará a ser un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.
- 22
- Entonces pondré la llave de la casa de David sobre su hombro;
cuando él abra, nadie cerrará, cuando él cierre, nadie abrirá.
- 23
- Lo clavaré como clavija en lugar seguro,
y será un trono de gloria para la casa de su padre.
- 24
- Y colgarán de él toda la gloria de la casa de su padre, descendencia y prole, todas las vasijas menores, desde los tazones hasta los cántaros.
- 25
- En aquel día —declara el Señor de los ejércitos— la clavija clavada en un lugar firme se aflojará, se quebrará y caerá, y la carga colgada de ella será destruida, porque el Señor ha hablado.
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