- María unge a Jesús
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- Entonces Jesús, seis días antes de la Pascua, vino a Betania donde estaba Lázaro, al que Jesús había resucitado de entre los muertos.
- 2
- Y le hicieron una cena allí, y Marta servía;
pero Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con El.
- 3
- Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó con los cabellos, y la casa se llenó con la fragancia del perfume.
- 4
- Y Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que le iba a entregar, dijo*:
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- ¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios y se dio a los pobres?
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- Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella.
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- Entonces Jesús dijo: Déjala, para que lo guarde para el día de mi sepultura.
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- Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros;
pero a mí no siempre me tendréis.
Conspiración para matar a Lázaro
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- Entonces la gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí;
y vinieron no sólo por causa de Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos.
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- Pero los principales sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro;
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- porque por causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.
La entrada triunfal
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- Al día siguiente, cuando la gran multitud que había venido a la fiesta, oyó que Jesús venía a Jerusalén,
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- tomaron hojas de las palmas y salieron a recibirle, y gritaban: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel.
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- Jesús, hallando un asnillo, se montó en él;
como está escrito:
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- No temas, hija de Sion;
he aqui, tu Rey viene, montado en un pollino de asna.
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- Sus discípulos no entendieron esto al principio, pero después, cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que esto se había escrito de El, y de que le habían hecho estas cosas.
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- Y así, la multitud que estaba con El cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos, daba testimonio de El.
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- Por eso la multitud fue también a recibirle, porque habían oído que El había hecho esta señal.
- 19
- Entonces los fariseos se decían unos a otros: ¿Veis que no conseguís nada? Mirad, todo el mundo se ha ido tras El.
Unos griegos buscan a Jesús
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- Y había unos griegos entre los que subían a adorar en la fiesta;
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- éstos, pues, fueron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaban, diciendo: Señor, queremos ver a Jesús.
- 22
- Felipe fue* y se lo dijo* a Andrés;
Andrés y Felipe fueron* y se lo dijeron* a Jesús.
- 23
- Jesús les respondió*, diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.
- 24
- En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo;
pero si muere, produce mucho fruto.
- 25
- El que ama su vida la pierde;
y el que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna.
- 26
- Si alguno me sirve, que me siga;
y donde yo estoy, allí también estará mi servidor; si alguno me sirve, el Padre lo honrará.
Discurso de Jesús sobre su muerte
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- Ahora mi alma se ha angustiado;
y ¿qué diré: “Padre, sálvame de esta hora”? Pero para esto he llegado a esta hora.
- 28
- Padre, glorifica tu nombre.
Entonces vino una voz del cielo: Y le he glorificado, y de nuevo le glorificaré.
- 29
- Por eso la multitud que estaba allí y la oyó, decía que había sido un trueno;
otros decían: Un ángel le ha hablado.
- 30
- Respondió Jesús y dijo: Esta voz no ha venido por causa mía, sino por causa de vosotros.
- 31
- Ya está aquí el juicio de este mundo;
ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.
- 32
- Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo.
- 33
- Pero El decía esto para indicar de qué clase de muerte iba a morir.
- 34
- Entonces la multitud le respondió: Hemos oído en la ley que el Cristo permanecerá para siempre;
¿y cómo dices tú: “El Hijo del Hombre tiene que ser levantado”? ¿Quién es este Hijo del Hombre?
- 35
- Jesús entonces les dijo: Todavía, por un poco de tiempo, la luz estará entre vosotros.
Caminad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que anda en la oscuridad no sabe adónde va.
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- Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seais hijos de la luz.
Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.
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- Pero aunque había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en El,
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- para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quien ha creido a nuestro anuncio? ¿Y a quien se ha revelado el brazo del Señor?
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- Por eso no podían creer, porque Isaías dijo también:
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- El ha cegado sus ojos y endurecido su corazon, para que no vean con los ojos y entiendan con el corazon, y se conviertan y yo los sane.
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- Esto dijo Isaías porque vio su gloria, y habló de El.
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- Sin embargo, muchos, aun de los gobernantes, creyeron en El, pero por causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.
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- Porque amaban más el reconocimiento de los hombres que el reconocimiento de Dios.
Juzgados por la palabra de Jesús
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- Jesús exclamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado.
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- Y el que me ve, ve al que me ha enviado.
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- Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en mí no permanezca en tinieblas.
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- Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo;
porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
- 48
- El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue;
la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final.
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- Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar.
- 50
- Y sé que su mandamiento es vida eterna;
por eso lo que hablo, lo hablo tal como el Padre me lo ha dicho.
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