- La mujer sorprendida en adulterio
- 1
- Pero Jesús se fue al Monte de los Olivos.
- 2
- Y al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo venía a El;
y sentándose, les enseñaba.
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- Los escribas y los fariseos trajeron* a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio,
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- le dijeron*: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio.
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- Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres;
¿tú, pues, qué dices?
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- Decían esto, probándole, para tener de qué acusarle.
Pero Jesús se inclinó y con el dedo escribía en la tierra.
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- Pero como insistían en preguntarle, Jesús se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.
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- E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.
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- Pero al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio.
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- Enderezándose Jesús, le dijo: Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado?
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- Y ella respondió: Ninguno, Señor.
Entonces Jesús le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.
Jesús, la luz del mundo
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- Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo;
el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
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- Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio de ti mismo;
tu testimonio no es verdadero.
- 14
- Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque yo sé de dónde he venido y adónde voy;
pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy.
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- Vosotros juzgáis según la carne;
yo no juzgo a nadie.
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- Pero si yo juzgo, mi juicio es verdadero;
porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que me envió.
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- Aun en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.
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- Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí.
- 19
- Entonces le decían: ¿Dónde está tu Padre? Jesús respondió: No me conocéis a mí ni a mi Padre.
Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre.
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- Estas palabras las pronunció en el lugar del tesoro, cuando enseñaba en el templo;
y nadie le prendió, porque todavía no había llegado su hora.
Advertencias a los incrédulos
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- Entonces les dijo de nuevo: Yo me voy, y me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado;
adonde yo voy, vosotros no podéis ir.
- 22
- Por eso los judíos decían: ¿Acaso se va a suicidar, puesto que dice: “Adonde yo voy, vosotros no podéis ir”?
- 23
- Y Jesús les decía: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba;
vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.
- 24
- Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados;
porque si no creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados.
- 25
- Entonces le decían: ¿Tú quién eres? Jesús les dijo: ¿Qué os he estado diciendo desde el principio?
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- Tengo mucho que decir y juzgar de vosotros, pero el que me envió es veraz;
y yo, las cosas que oí de El, éstas digo al mundo.
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- No comprendieron que les hablaba del Padre.
- 28
- Por eso Jesús dijo: Cuando levantéis al Hijo del Hombre, entonces sabréis que yo soy y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo estas cosas como el Padre me enseñó.
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- Y El que me envió está conmigo;
no me ha dejado solo, porque yo siempre hago lo que le agrada.
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- Al hablar estas cosas, muchos creyeron en El.
Los verdaderos hijos de Abraham
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- Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos;
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- y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
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- Ellos le contestaron: Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie.
¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?
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- Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado;
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- y el esclavo no queda en la casa para siempre;
el hijo sí permanece para siempre.
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- Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres.
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- Sé que sois descendientes de Abraham;
y sin embargo, procuráis matarme porque mi palabra no tiene cabida en vosotros.
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- Yo hablo lo que he visto con mi Padre;
vosotros, entonces, hacéis también lo que oísteis de vuestro padre.
- 39
- Ellos le contestaron, y le dijeron: Abraham es nuestro padre.
Jesús les dijo*: Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham.
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- Pero ahora procuráis matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios.
Esto no lo hizo Abraham.
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- Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.
Ellos le dijeron: Nosotros no nacimos de fornicación; tenemos un Padre, es decir, Dios.
- 42
- Jesús les dijo: Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais, porque yo salí de Dios y vine de El, pues no he venido por mi propia iniciativa, sino que El me envió.
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- ¿Por qué no entendéis lo que digo? Porque no podéis oír mi palabra.
- 44
- Sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre.
El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira.
- 45
- Pero porque yo digo la verdad, no me creéis.
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- ¿Quién de vosotros me prueba que tengo pecado? Y si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
- 47
- El que es de Dios escucha las palabras de Dios;
por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios.
Jesús, anterior a Abraham
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- Contestaron los judíos, y le dijeron: ¿No decimos con razón que tú eres samaritano y que tienes un demonio?
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- Jesús respondió: Yo no tengo ningún demonio, sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonráis a mí.
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- Pero yo no busco mi gloria;
hay Uno que la busca, y juzga.
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- En verdad, en verdad os digo que si alguno guarda mi palabra, no verá jamás la muerte.
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- Los judíos le dijeron: Ahora sí sabemos que tienes un demonio.
Abraham murió, y también los profetas, y tú dices: “Si alguno guarda mi palabra no probará jamás la muerte.”
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- ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham que murió? Los profetas también murieron;
¿quién crees que eres?
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- Jesús respondió: Si yo mismo me glorifico, mi gloria no es nada;
es mi Padre el que me glorifica, de quien vosotros decís: “El es nuestro Dios.”
- 55
- Y vosotros no le habéis conocido, pero yo le conozco;
y si digo que no le conozco seré un mentiroso como vosotros; pero sí le conozco y guardo su palabra.
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- Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver mi día;
y lo vio y se alegró.
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- Por esto los judíos le dijeron: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?
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- Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, yo soy.
- 59
- Entonces tomaron piedras para tirárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo.
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