- Jesús en Judea
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- Levantándose de allí, Jesús se fue* a la región de Judea y al otro lado del Jordán;
y se reunieron* de nuevo las multitudes junto a El, y una vez más, como acostumbraba, les enseñaba.
Enseñanza de Jesús sobre el divorcio
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- Y se le acercaron algunos fariseos, y para ponerle a prueba, le preguntaban si era lícito a un hombre divorciarse de su mujer.
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- Y respondiendo El, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?
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- Y ellos dijeron: Moisés permitió al hombre escribir carta de divorcio y repudiar la.
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- Pero Jesús les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento.
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- Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varon y hembra.
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- Por esta razon el hombre dejara a su padre y a su madre,
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- y los dos seran una sola carne;
por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne.
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- Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe.
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- Y ya en la casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre esto.
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- Y El les dijo*: Cualquiera que se divorcie de su mujer y se case con otra, comete adulterio contra ella;
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- y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.
Jesús bendice a los niños
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- Y le traían niños para que los tocara;
y los discípulos los reprendieron.
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- Pero cuando Jesús vio esto, se indignó y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí;
no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el reino de Dios.
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- En verdad os digo: el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
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- Y tomándolos en sus brazos, los bendecía, poniendo las manos sobre ellos.
El joven rico
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- Cuando salía para seguir su camino, vino uno corriendo, y arrodillándose delante de El, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
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- Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios.
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- Tú sabes los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no hurtes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre”.
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- Y él le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
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- Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo;
y ven, sígueme.
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- Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes.
Peligro de las riquezas
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- Jesús, mirando en derredor, dijo* a sus discípulos: ¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!
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- Y los discípulos se asombraron de sus palabras.
Pero Jesús respondiendo de nuevo, les dijo*: Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios!
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- Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios.
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- Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí: ¿Y quién podrá salvarse?
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- Mirándolos Jesús, dijo*: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios.
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- Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.
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- Jesús dijo: En verdad os digo: No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de mí y por causa del evangelio,
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- que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones;
y en el siglo venidero, la vida eterna.
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- Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros.
Jesús anuncia su muerte por tercera vez
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- E iban por el camino subiendo a Jerusalén, y Jesús iba delante de ellos;
y estaban perplejos, y los que le seguían tenían miedo. Y tomando aparte de nuevo a los doce, comenzó a decirles lo que le iba a suceder:
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- He aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles.
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- Y se burlarán de El y le escupirán, le azotarán y le matarán, y tres días después resucitará.
Petición de Jacobo y Juan
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- Y se le acercaron* Jacobo y Juan, los dos hijos de Zebedeo, diciéndole: Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos.
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- Y El les dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros?
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- Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
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- Pero Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís.
¿Podéis beber la copa que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que soy bautizado?
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- Y ellos le dijeron: Podemos.
Y Jesús les dijo: La copa que yo bebo, beberéis; y seréis bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado,
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- pero el que os sentéis a mi derecha o a mi izquierda, no es mío el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparado.
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- Al oír esto, los diez comenzaron a indignarse contra Jacobo y Juan.
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- Y llamándolos junto a sí, Jesús les dijo*: Sabéis que los que son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos.
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- Pero entre vosotros no es así, sino que cualquiera de vosotros que desee llegar a ser grande será vuestro servidor,
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- y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será siervo de todos.
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- Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
El ciego Bartimeo es sanado
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- Entonces llegaron* a Jericó.
Y cuando salía de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino.
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- Y cuando oyó que era Jesús el Nazareno, comenzó a gritar y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!
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- Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
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- Y Jesús se detuvo y dijo: Llamadle.
Y llamaron* al ciego, diciéndole: ¡Anímate! Levántate, que te llama.
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- Y arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús.
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- Y dirigiéndose a él, Jesús le dijo: ¿Qué deseas que haga por ti? Y el ciego le respondió: Raboní, que recobre la vista.
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- Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha sanado.
Y al instante recobró la vista, y le seguía por el camino.
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