- Profecía sobre la destrucción del templo
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- Cuando salió Jesús del templo, y se iba, se le acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.
- 2
- Mas respondiendo El, les dijo: ¿Veis todo esto? En verdad os digo: no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.
Señales antes del fin
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- Y estando El sentado en el monte de los Olivos, se le acercaron los discípulos en privado, diciendo: Dinos, ¿cuándo sucederá esto, y cuál será la señal de tu venida y de la consumación de este siglo?
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- Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
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- Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos.
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- Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras.
¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin.
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- Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos.
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- Pero todo esto es sólo el comienzo de dolores.
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- Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre.
- 10
- Muchos tropezarán entonces y caerán, y se traicionarán unos a otros, y unos a otros se odiarán.
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- Y se levantarán muchos falsos profetas, y a muchos engañarán.
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- Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará.
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- Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.
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- Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.
La abominación de la desolación
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- Por tanto, cuando veáis la abominacion de la desolacion, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo (el que lea, que entienda),
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- entonces los que estén en Judea, huyan a los montes;
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- el que esté en la azotea, no baje a sacar las cosas de su casa;
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- y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa.
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- Pero, ¡ay de las que estén encinta y de las que estén criando en aquellos días!
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- Orad para que vuestra huida no suceda en invierno, ni en día de reposo,
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- porque habrá entonces una gran tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio del mundo hasta ahora, ni acontecerá jamás.
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- Y si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría;
pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
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- Entonces si alguno os dice: “Mirad, aquí está el Cristo”, o “Allí está”, no le creáis.
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- Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos.
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- Ved que os lo he dicho de antemano.
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- Por tanto, si os dicen: “Mirad, El está en el desierto”, no vayáis;
o “Mirad, El está en las habitaciones interiores”, no les creáis.
- 27
- Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre.
- 28
- Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres.
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- Pero inmediatamente después de la tribulación de esos días, el sol se oscurecera, la luna no dara su luz, las estrellas caeran del cielo y las potencias de los cielos serán sacudidas.
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- Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre;
y entonces todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.
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- Y El enviará a sus ángeles con una gran trompeta y reuniran a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.
Parábola de la higuera
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- Y de la higuera aprended la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, sabéis que el verano está cerca.
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- Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que El está cerca, a las puertas.
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- En verdad os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.
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- El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
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- Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.
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- Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
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- Pues así como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que entró Noé en el arca,
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- y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos;
así será la venida del Hijo del Hombre.
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- Entonces estarán dos en el campo;
uno será llevado y el otro será dejado.
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- Dos mujeres estarán moliendo en el molino;
una será llevada y la otra será dejada.
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- Por tanto, velad, porque no sabéis en qué día vuestro Señor viene.
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- Pero comprended esto: si el dueño de la casa hubiera sabido a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, hubiera estado alerta y no hubiera permitido que entrara en su casa.
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- Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre.
Parábola del siervo fiel y del infiel
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- ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo?
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- Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así.
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- De cierto os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes.
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- Pero si aquel siervo es malo, y dice en su corazón: “Mi señor tardará”;
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- y empieza a golpear a sus consiervos, y come y bebe con los que se emborrachan,
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- vendrá el señor de aquel siervo el día que no lo espera, y a una hora que no sabe,
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- y lo azotará severamente y le asignará un lugar con los hipócritas;
allí será el llanto y el crujir de dientes.
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