- La enseñanza de buena doctrina
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- Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina:
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- Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia.
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- Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno,
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- que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos,
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- a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.
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- Asimismo, exhorta a los jóvenes a que sean prudentes;
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- muéstrate en todo como ejemplo de buenas obras, con pureza de doctrina, con dignidad,
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- con palabra sana e irreprochable, a fin de que el adversario se avergüence al no tener nada malo que decir de nosotros.
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- Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos en todo, que sean complacientes, no contradiciendo,
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- no defraudando, sino mostrando toda buena fe, para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo respecto.
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- Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres,
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- enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente,
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- aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús,
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- quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo para posesion suya, celoso de buenas obras.
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- Esto habla, exhorta y reprende con toda autoridad.
Que nadie te menosprecie.
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