- 1
- Y ustedes deberían imitarme a mí, así como yo imito a Cristo.
Instrucciones para la adoración en público
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- Cuánto me alegro de que ustedes siempre me tienen en sus pensamientos y de que siguen las enseñanzas que les transmití.
- 3
- Pero hay algo que quiero que sepan: la cabeza de todo hombre es Cristo, la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios.
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- El hombre deshonra a su cabeza si se cubre la cabeza mientras ora o profetiza.
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- En cambio, la mujer deshonra a su cabeza si ora o profetiza sin cubrirse la cabeza, porque es como si se la rapara.
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- Efectivamente, si ella se niega a ponerse algo para cubrirse la cabeza, ¡debería cortarse todo el cabello! Ya que es vergonzoso que la mujer se corte el cabello o se rape la cabeza, debería cubrírsela con algo.
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- El hombre no debería ponerse nada sobre la cabeza cuando adora a Dios, porque el hombre fue hecho a la imagen de Dios y refleja la gloria de Dios.
Y la mujer refleja la gloria del hombre.
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- Pues el primer hombre no provino de ninguna mujer, sino que la primera mujer provino de un hombre.
- 9
- Y el hombre no fue hecho para la mujer, sino que la mujer fue hecha para el hombre.
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- Por esta razón y debido a que los ángeles observan, la mujer debería cubrirse la cabeza para mostrar que está bajo autoridad.
- 11
- Sin embargo, entre el pueblo del Señor, las mujeres no son independientes de los hombres, y los hombres no son independientes de las mujeres.
- 12
- Pues, aunque la primera mujer provino de un hombre, todos los demás hombres nacieron de una mujer, y todo proviene de Dios.
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- Juzguen por sí mismos: ¿Es correcto que una mujer ore a Dios en público sin cubrirse la cabeza?
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- ¿No es obvio que es vergonzoso que un hombre tenga el cabello largo?
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- ¿Acaso el cabello largo no es el orgullo y la alegría de la mujer? Pues se le dio para que se cubra.
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- Pero si alguien quiere discutir este tema, simplemente digo que no tenemos otra costumbre más que esa, y tampoco la tienen las demás iglesias de Dios.
Orden en la Cena del Señor
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- En las siguientes instrucciones, no puedo elogiarlos.
Pues parece que hacen más daño que bien cuando se juntan.
- 18
- Primero, oigo que hay divisiones entre ustedes cuando se reúnen como iglesia y, hasta cierto punto, lo creo.
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- Así que, ¡por supuesto que tiene que haber divisiones entre ustedes, para que los que tienen la aprobación de Dios sean reconocidos!
- 20
- Cuando ustedes se reúnen, la verdad es que no les interesa la Cena del Señor.
- 21
- Pues algunos se apresuran a comer su propia comida y no la comparten con los demás.
Como resultado, algunos se quedan con hambre mientras que otros se emborrachan.
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- ¿Qué? ¿Acaso no tienen sus propias casas para comer y beber? ¿O de veras quieren deshonrar a la iglesia de Dios y avergonzar a los pobres? ¿Qué se supone que debo decir? ¿Quieren que los elogie? Pues bien, ¡de ninguna manera los elogiaré por esto!
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- Pues yo les transmito lo que recibí del Señor mismo.
La noche en que fue traicionado, el Señor Jesús tomó pan
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- y dio gracias a Dios por ese pan.
Luego lo partió en trozos y dijo: «Esto es mi cuerpo, el cual es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria de mí».
- 25
- De la misma manera, tomó en sus manos la copa de vino después de la cena, y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, un acuerdo confirmado con mi sangre.
Hagan esto en memoria de mí todas las veces que la beban».
- 26
- Pues, cada vez que coman este pan y beban de esta copa, anuncian la muerte del Señor hasta que él vuelva.
- 27
- Por lo tanto, cualquiera que coma este pan o beba de esta copa del Señor en forma indigna es culpable de pecar contra el cuerpo y la sangre del Señor.
- 28
- Por esta razón, cada uno debería examinarse a sí mismo antes de comer el pan y beber de la copa.
- 29
- Pues, si alguno come el pan y bebe de la copa sin honrar el cuerpo de Cristo, come y bebe el juicio de Dios sobre sí mismo.
- 30
- Esa es la razón por la que muchos de ustedes son débiles y están enfermos y algunos incluso han muerto.
- 31
- Si nos examináramos a nosotros mismos, Dios no nos juzgaría de esa manera.
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- Sin embargo, cuando el Señor nos juzga, nos está disciplinando para que no seamos condenados junto con el mundo.
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- Así que, mis amados hermanos, cuando se reúnan para la Cena del Señor, espérense unos a otros.
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- Si de veras tienen hambre, que cada uno coma en su casa, a fin de no traer juicio sobre ustedes mismos cuando se reúnan.
Les daré instrucciones sobre los demás asuntos después de mi llegada.
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