- Asiria invade Judá
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- Después de que Ezequías llevó a cabo fielmente este trabajo, Senaquerib, rey de Asiria, invadió Judá.
Sitió las ciudades fortificadas y dio órdenes a su ejército para que penetraran las murallas.
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- Cuando Ezequías se dio cuenta de que Senaquerib también pensaba atacar Jerusalén,
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- consultó con sus funcionarios y consejeros militares, y decidieron bloquear los manantiales fuera de la ciudad.
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- Organizaron una gran cuadrilla de trabajadores para cegar los manantiales, como consecuencia se cortó el arroyo que corría por los campos, porque dijeron: «¿Por qué han de venir aquí los reyes de Asiria y encontrar abundancia de agua?».
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- Luego Ezequías se esforzó en reparar todas las secciones caídas de la muralla, erigió torres y construyó una segunda muralla exterior a la primera.
También reforzó los terraplenes en la Ciudad de David y fabricó grandes cantidades de armas y escudos.
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- Designó oficiales militares con mando sobre los habitantes y los reunió delante de él en la plaza junto a la puerta de la ciudad.
Luego Ezequías les dio ánimo diciendo:
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- «¡Sean fuertes y valientes! No tengan miedo ni se desalienten por causa del rey de Asiria o de su poderoso ejército, ¡porque hay un poder mucho más grande de nuestro lado!
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- El rey podrá tener un gran ejército, pero no son más que hombres.
¡Con nosotros está el Señor nuestro Dios para ayudarnos y para pelear nuestras batallas por nosotros!». Las palabras de Ezequías alentaron en gran manera a la gente.
Senaquerib amenaza a Jerusalén
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- Mientras el rey Senaquerib de Asiria aún sitiaba la ciudad de Laquis, envió a sus oficiales a Jerusalén con el siguiente mensaje para Ezequías y para toda la gente en la ciudad:
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- «Esto dice el rey Senaquerib de Asiria: “¿En qué confían ustedes que les hace pensar que podrán sobrevivir mi sitio de Jerusalén?
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- Ezequías ha dicho: ‘El Señor nuestro Dios nos librará del rey de Asiria’.
¡Ezequías los está engañando y los está condenando a morir de hambre y de sed!
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- ¿Acaso no se dan cuenta de que fue el mismo Ezequías quien destruyó todos los santuarios y altares del Señor? Él ordenó a Judá y a Jerusalén que se adorara solamente en el altar del templo y que se ofreciera sacrificios únicamente sobre él.
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- »”¡De seguro ustedes se han dado cuenta de lo que yo y los otros reyes de Asiria antes de mí hemos hecho a todos los pueblos de la tierra! ¿Pudieron acaso los dioses de esas naciones librar a sus pueblos de mi poder?
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- ¿Cuál de sus dioses fue capaz de librar a su pueblo del poder destructor de mis antecesores? ¿Qué les hace pensar que su Dios puede librarlos de mí?
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- ¡No dejen que Ezequías los engañe! ¡No permitan que se burle así de ustedes! Lo vuelvo a repetir: ningún dios de ninguna nación o reino jamás ha sido capaz de librar a su pueblo de mí o de mis antepasados.
¡Mucho menos podrá su Dios librarlos a ustedes de mi poder!”».
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- Los oficiales de Senaquerib siguieron burlándose del Señor Dios y de su siervo Ezequías, amontonando insulto sobre insulto.
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- El rey también envió cartas en las que menospreciaba al Señor, Dios de Israel.
Escribió: «Así como los dioses de todas las demás naciones fueron incapaces de librar a sus pueblos de mi poder, el Dios de Ezequías tampoco será capaz de librar a su pueblo».
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- Los oficiales asirios que entregaron las cartas gritaron esto en hebreo a las personas que se habían juntado en la muralla de la ciudad, con el fin de atemorizarlas para que luego les fuera más fácil conquistar la ciudad.
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- Estos oficiales hablaban del Dios de Jerusalén como si fuera uno de los dioses paganos hechos por manos humanas.
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- Entonces el rey Ezequías y el profeta Isaías, hijo de Amoz, clamaron en oración al Dios del cielo.
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- Entonces el Señor envió a un ángel que destruyó al ejército asirio junto con todos sus comandantes y oficiales.
Senaquerib se vio obligado a regresar a su propia tierra avergonzado; y cuando entró al templo de su dios, algunos de sus propios hijos lo mataron allí mismo a espada.
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- Así es como el Señor libró a Ezequías y al pueblo de Jerusalén del rey Senaquerib de Asiria y de todos los demás que los amenazaban.
Entonces hubo paz por todo el país.
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- A partir de entonces el rey Ezequías fue muy respetado entre las naciones vecinas, y llegaron a Jerusalén muchos obsequios para el Señor junto con valiosos regalos para el rey Ezequías.
Enfermedad y recuperación de Ezequías
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- Por ese tiempo Ezequías se enfermó gravemente.
Así que oró al Señor, quien lo sanó y le dio una señal milagrosa;
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- pero Ezequías no respondió de manera adecuada a la bondad que le había sido mostrada y se volvió orgulloso.
Por eso el enojo del Señor vino contra él y contra Judá y Jerusalén.
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- Entonces Ezequías se humilló y se arrepintió de su soberbia, junto con el pueblo de Jerusalén.
De modo que el enojo del Señor no cayó sobre ellos durante la vida de Ezequías.
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- Ezequías era muy rico y altamente honrado.
Construyó edificios especiales para guardar sus tesoros: plata, oro, piedras preciosas y especias, así como los escudos y otros objetos de valor.
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- También construyó muchos depósitos para su grano, vino nuevo y aceite de oliva;
e hizo muchos establos para su ganado y corrales para sus rebaños de ovejas y cabras.
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- Construyó muchas ciudades y adquirió enormes rebaños y manadas, porque Dios le había dado grandes riquezas.
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- Bloqueó el manantial de la parte alta de Gihón y condujo el agua por un túnel hasta la parte occidental de la Ciudad de David.
De modo que tuvo éxito en todo lo que hizo.
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- Sin embargo, cuando llegaron embajadores de Babilonia para preguntar por los sorprendentes acontecimientos que habían ocurrido en la tierra, Dios se apartó de Ezequías para ponerlo a prueba y ver lo que realmente había en su corazón.
Resumen del reinado de Ezequías
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- Los demás acontecimientos del reinado de Ezequías y sus actos de devoción están registrados en La visión del profeta Isaías, hijo de Amoz, que está incluida en El libro de los reyes de Judá y de Israel.
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- Cuando Ezequías murió, lo enterraron en la parte superior del cementerio de los reyes, y todos los habitantes de Judá y de Jerusalén le rindieron honores en su muerte;
y su hijo Manasés lo sucedió en el trono.
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