- Jesús sana a un hombre ciego de nacimiento
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- Mientras caminaba, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento.
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- —Rabí, ¿por qué nació ciego este hombre? —le preguntaron sus discípulos—.
¿Fue por sus propios pecados o por los de sus padres?
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- —No fue por sus pecados ni tampoco por los de sus padres —contestó Jesús—.
Nació ciego para que todos vieran el poder de Dios en él.
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- Debemos llevar a cabo cuanto antes las tareas que nos encargó el que nos envió.
Pronto viene la noche cuando nadie puede trabajar;
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- pero mientras estoy aquí en el mundo, yo soy la luz del mundo.
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- Luego escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva y lo untó en los ojos del ciego.
- 7
- Le dijo: «Ve a lavarte en el estanque de Siloé» (Siloé significa «enviado»).
Entonces el hombre fue, se lavó, ¡y regresó viendo!
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- Sus vecinos y otros que lo conocían como un pordiosero ciego se preguntaban: «¿No es ese el hombre que solía sentarse a mendigar?».
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- Algunos decían que sí, y otros decían: «No, solo se le parece».
Pero el mendigo seguía diciendo: «¡Sí, soy yo!».
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- Le preguntaron:
—¿Quién te sanó? ¿Cómo sucedió?
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- Él les dijo:
—El hombre al que llaman Jesús hizo lodo, me lo untó en los ojos y me dijo: “Ve al estanque de Siloé y lávate”. Entonces fui, me lavé, ¡y ahora puedo ver!
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- —¿Dónde está él ahora? —le preguntaron.
—No lo sé —contestó.
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- Entonces llevaron ante los fariseos al hombre que había sido ciego,
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- porque era día de descanso cuando Jesús hizo el lodo y lo sanó.
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- Los fariseos interrogaron al hombre sobre todo lo que había sucedido y les respondió: «Él puso el lodo sobre mis ojos y, cuando me lavé, ¡pude ver!».
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- Algunos de los fariseos decían: «Ese tal Jesús no viene de Dios porque trabaja en el día de descanso».
Otros decían: «¿Pero cómo puede un simple pecador hacer semejantes señales milagrosas?». Así que había una profunda diferencia de opiniones entre ellos.
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- Luego los fariseos volvieron a interrogar al hombre que había sido ciego:
—¿Qué opinas del hombre que te sanó? —Creo que debe de ser un profeta —contestó el hombre.
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- Aun así los líderes judíos se negaban a creer que el hombre había sido ciego y ahora podía ver, así que llamaron a sus padres.
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- —¿Es este su hijo? —les preguntaron—.
¿Es verdad que nació ciego? Si es cierto, ¿cómo es que ahora ve?
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- Sus padres contestaron:
—Sabemos que él es nuestro hijo y que nació ciego,
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- pero no sabemos cómo es que ahora puede ver ni quién lo sanó.
Pregúntenselo a él; ya tiene edad para hablar por sí mismo.
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- Los padres dijeron eso por miedo a los líderes judíos, quienes habían anunciado que cualquiera que dijera que Jesús era el Mesías sería expulsado de la sinagoga.
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- Por eso dijeron: «Ya tiene edad suficiente, entonces pregúntenle a él».
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- Por segunda vez llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron:
—Es Dios quien debería recibir la gloria por lo que ha pasado, porque sabemos que ese hombre, Jesús, es un pecador.
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- —Yo no sé si es un pecador —respondió el hombre—, pero lo que sé es que yo antes era ciego, ¡y ahora puedo ver!
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- —¿Pero qué fue lo que hizo? —le preguntaron—.
¿Cómo te sanó?
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- —¡Miren! —exclamó el hombre—.
Ya les dije una vez. ¿Acaso no me escucharon? ¿Para qué quieren oírlo de nuevo? ¿Ustedes también quieren ser sus discípulos?
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- Entonces ellos lo insultaron y dijeron:
—Tú eres su discípulo, ¡pero nosotros somos discípulos de Moisés!
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- Sabemos que Dios le habló a Moisés, pero no sabemos ni siquiera de dónde proviene este hombre.
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- —¡Qué cosa tan extraña! —respondió el hombre—.
A mí me sanó los ojos, ¿y ustedes ni siquiera saben de dónde proviene?
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- Sabemos que Dios no escucha a los pecadores pero está dispuesto a escuchar a los que lo adoran y hacen su voluntad.
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- Desde el principio del mundo, nadie ha podido abrir los ojos de un ciego de nacimiento.
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- Si este hombre no viniera de parte de Dios, no habría podido hacerlo.
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- —¡Tú naciste pecador hasta la médula! —le respondieron—.
¿Acaso tratas de enseñarnos a nosotros? Y lo echaron de la sinagoga.
Ceguera espiritual
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- Cuando Jesús supo lo que había pasado, encontró al hombre y le preguntó:
—¿Crees en el Hijo del Hombre?
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- —¿Quién es, señor? —contestó el hombre—.
Quiero creer en él.
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- —Ya lo has visto —le dijo Jesús—, ¡y está hablando contigo!
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- —¡Sí, Señor, creo! —dijo el hombre.
Y adoró a Jesús.
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- Entonces Jesús le dijo:
—Yo entré en este mundo para hacer juicio, para dar vista a los ciegos y para demostrarles a los que creen que ven, que, en realidad, son ciegos.
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- Algunos fariseos que estaban cerca lo oyeron y le preguntaron:
—¿Estás diciendo que nosotros somos ciegos?
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- —Si fueran ciegos, no serían culpables —contestó Jesús—, pero siguen siendo culpables porque afirman que pueden ver.
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