- La resurrección
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- El domingo, muy temprano por la mañana, las mujeres fueron a la tumba, llevando las especias que habían preparado.
- 2
- Encontraron que la piedra de la entrada estaba corrida a un costado.
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- Entonces entraron, pero no encontraron el cuerpo del Señor Jesús.
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- Mientras estaban allí perplejas, de pronto aparecieron dos hombres vestidos con vestiduras resplandecientes.
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- Las mujeres quedaron aterradas y se inclinaron rostro en tierra.
Entonces los hombres preguntaron: «¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo?
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- ¡Él no está aquí! ¡Ha resucitado! Recuerden lo que les dijo en Galilea,
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- que el Hijo del Hombre debía ser traicionado y entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y que resucitaría al tercer día».
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- Entonces ellas recordaron lo que Jesús había dicho.
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- Así que regresaron corriendo de la tumba a contarles a los once discípulos y a todos los demás lo que había sucedido.
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- Fueron María Magdalena, Juana, María la madre de Santiago y varias mujeres más quienes contaron a los apóstoles lo que pasó.
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- Pero a los hombres el relato les pareció una tontería, y no les creyeron.
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- Sin embargo, Pedro se levantó de un salto y corrió a la tumba para ver por sí mismo.
Agachándose, miró hacia adentro y vio solo los lienzos de lino, vacíos; luego regresó a la casa, preguntándose qué habría ocurrido.
De camino a Emaús
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- Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban camino al pueblo de Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén.
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- Al ir caminando, hablaban acerca de las cosas que habían sucedido.
- 15
- Mientras conversaban y hablaban, de pronto Jesús mismo se apareció y comenzó a caminar con ellos;
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- pero Dios impidió que lo reconocieran.
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- Él les preguntó:
—¿De qué vienen discutiendo tan profundamente por el camino? Se detuvieron de golpe, con sus rostros cargados de tristeza.
- 18
- Entonces uno de ellos, llamado Cleofas, contestó:
—Tú debes de ser la única persona en Jerusalén que no oyó acerca de las cosas que han sucedido allí en los últimos días.
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- —¿Qué cosas? —preguntó Jesús.
—Las cosas que le sucedieron a Jesús, el hombre de Nazaret —le dijeron—. Era un profeta que hizo milagros poderosos, y también era un gran maestro a los ojos de Dios y de todo el pueblo.
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- Sin embargo, los principales sacerdotes y otros líderes religiosos lo entregaron para que fuera condenado a muerte, y lo crucificaron.
- 21
- Nosotros teníamos la esperanza de que fuera el Mesías que había venido para rescatar a Israel.
Todo esto sucedió hace tres días.
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- »No obstante, algunas mujeres de nuestro grupo de seguidores fueron a su tumba esta mañana temprano y regresaron con noticias increíbles.
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- Dijeron que el cuerpo había desaparecido y que habían visto a ángeles, quienes les dijeron ¡que Jesús está vivo!
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- Algunos de nuestros hombres corrieron para averiguarlo, y efectivamente el cuerpo no estaba, tal como las mujeres habían dicho.
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- Entonces Jesús les dijo:
—¡Qué necios son! Les cuesta tanto creer todo lo que los profetas escribieron en las Escrituras.
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- ¿Acaso no profetizaron claramente que el Mesías tendría que sufrir todas esas cosas antes de entrar en su gloria?
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- Entonces Jesús los guió por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de él mismo.
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- Para entonces ya estaban cerca de Emaús y del final del viaje.
Jesús hizo como que iba a seguir adelante,
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- pero ellos le suplicaron: «Quédate con nosotros esta noche, ya que se está haciendo tarde».
Entonces los acompañó a la casa.
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- Al sentarse a comer, tomó el pan y lo bendijo.
Luego lo partió y se lo dio a ellos.
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- De pronto, se les abrieron los ojos y lo reconocieron.
Y, en ese instante, Jesús desapareció.
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- Entonces se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?».
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- En menos de una hora, estaban de regreso a Jerusalén.
Allí encontraron a los once discípulos y a los otros que se habían reunido con ellos,
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- quienes decían: «¡El Señor ha resucitado de verdad! Se le apareció a Pedro».
Jesús se aparece a los discípulos
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- Luego los dos de Emaús les contaron cómo Jesús se les había aparecido mientras iban por el camino y cómo lo habían reconocido cuando partió el pan.
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- Entonces, justo mientras contaban la historia, de pronto Jesús mismo apareció de pie en medio de ellos.
«La paz sea con ustedes», les dijo.
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- Pero todos quedaron asustados y temerosos;
¡pensaban que veían un fantasma!
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- «¿Por qué están asustados? —les preguntó—.
¿Por qué tienen el corazón lleno de dudas?
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- Miren mis manos.
Miren mis pies. Pueden ver que de veras soy yo. Tóquenme y asegúrense de que no soy un fantasma, pues los fantasmas no tienen cuerpo, como ven que yo tengo».
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- Mientras hablaba, él les mostró sus manos y sus pies.
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- Aun así, ellos seguían sin creer, llenos de alegría y asombro.
Entonces les preguntó: «¿Tienen aquí algo para comer?».
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- Le dieron un pedazo de pescado asado,
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- y él lo comió mientras ellos miraban.
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- Entonces dijo: «Cuando estaba con ustedes antes, les dije que tenía que cumplirse todo lo escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos».
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- Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras,
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- y dijo: «Efectivamente, se escribió hace mucho tiempo que el Mesías debería sufrir, morir y resucitar al tercer día.
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- También se escribió que este mensaje se proclamaría con la autoridad de su nombre a todas las naciones, comenzando con Jerusalén: “Hay perdón de pecados para todos los que se arrepientan”.
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- Ustedes son testigos de todas estas cosas.
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- »Ahora enviaré al Espíritu Santo, tal como prometió mi Padre;
pero quédense aquí en la ciudad hasta que el Espíritu Santo venga y los llene con poder del cielo».
La ascensión
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- Entonces Jesús los llevó a Betania, levantó sus manos al cielo y los bendijo.
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- Mientras los bendecía, los dejó y fue levantado al cielo.
- 52
- Entonces ellos lo adoraron y regresaron a Jerusalén llenos de gran alegría;
- 53
- y pasaban todo su tiempo en el templo, adorando a Dios.
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