- Dios elige a Israel
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- Con Cristo de testigo hablo con toda veracidad.
Mi conciencia y el Espíritu Santo lo confirman.
- 2
- Tengo el corazón lleno de amarga tristeza e infinito dolor
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- por mi pueblo, mis hermanos judíos.
Yo estaría dispuesto a vivir bajo maldición para siempre —¡separado de Cristo!— si eso pudiera salvarlos.
- 4
- Ellos son el pueblo de Israel, elegidos para ser los hijos adoptivos de Dios.
Él les reveló su gloria, hizo pactos con ellos y les entregó su ley. Les dio el privilegio de adorarlo y de recibir sus promesas maravillosas.
- 5
- Abraham, Isaac y Jacob son los antepasados de los israelitas, y Cristo mismo era israelita en cuanto a su naturaleza humana.
Y él es Dios, el que reina sobre todas las cosas, ¡y es digno de eterna alabanza! Amén.
- 6
- Ahora bien, ¿acaso Dios no cumplió su promesa a Israel? ¡No, porque no todos los que nacen en la nación de Israel son en verdad miembros del pueblo de Dios!
- 7
- Ser descendientes de Abraham no los hace verdaderos hijos de Abraham, pues las Escrituras dicen: «Isaac es el hijo mediante el cual procederán tus descendientes», aunque Abraham también tuvo otros hijos.
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- Eso significa que no todos los descendientes naturales de Abraham son necesariamente hijos de Dios.
Solo los hijos de la promesa son considerados hijos de Abraham;
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- pues Dios había prometido: «Volveré dentro de un año, y Sara tendrá un hijo».
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- Ese hijo fue nuestro antepasado Isaac.
Cuando se casó con Rebeca, ella dio a luz mellizos.
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- Sin embargo, antes de que nacieran, antes de que pudieran hacer algo bueno o malo, ella recibió un mensaje de Dios.
(Este mensaje demuestra que Dios elige a la gente según sus propósitos;
- 12
- él llama a las personas, pero no según las buenas o malas acciones que hayan hecho).
Se le dijo: «Tu hijo mayor servirá a tu hijo menor».
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- Como dicen las Escrituras: «Amé a Jacob, pero rechacé a Esaú».
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- ¿Estamos diciendo, entonces, que Dios fue injusto? ¡Por supuesto que no!
- 15
- Pues Dios le dijo a Moisés:
«Tendré misericordia de quien yo quiera y mostraré compasión con quien yo quiera».
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- Por lo tanto, es Dios quien decide tener misericordia.
No depende de nuestro deseo ni de nuestro esfuerzo.
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- Pues las Escrituras cuentan que Dios le dijo al faraón: «Te he designado con el propósito específico de exhibir mi poder en ti y dar a conocer mi fama por toda la tierra».
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- Así que, como ven, Dios decide tener misericordia de algunos y también decide endurecer el corazón de otros para que se nieguen a escuchar.
- 19
- Ahora bien, ustedes podrían decir: «¿Por qué Dios culpa a las personas por no responder? ¿Acaso no hicieron sencillamente lo que él les exige que hagan?».
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- No, no digan eso.
¿Quién eres tú, simple ser humano, para discutir con Dios? ¿Acaso el objeto creado puede preguntarle a su creador: «¿Por qué me has hecho así?»?
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- Cuando un alfarero hace vasijas de barro, ¿no tiene derecho a usar del mismo trozo de barro para hacer una vasija de adorno y otra para arrojar basura?
- 22
- De la misma manera, aunque Dios tiene el derecho de mostrar su enojo y su poder, él es muy paciente con aquellos que son objeto de su enojo, los que están destinados para destrucción.
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- Lo hace para que las riquezas de su gloria brillen con mucha más intensidad sobre aquellos a quienes les tiene misericordia, los que preparó de antemano para gloria.
- 24
- Y nosotros estamos entre los que él eligió, ya sea del grupo de los judíos o de los gentiles.
- 25
- Con respecto a los gentiles, Dios dice en la profecía de Oseas:
«A los que no eran mi pueblo, ahora los llamaré mi pueblo. Y amaré a los que antes no amaba».
- 26
- Y también dice:
«En el lugar donde se les dijo: “Ustedes no son mi pueblo”, allí serán llamados “hijos del Dios viviente”».
- 27
- Con respecto a Israel, el profeta Isaías clamó:
«Aunque los hijos de Israel son tan numerosos como la arena a la orilla del mar, solo un remanente se salvará.
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- Pues el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra
sin demora y de manera terminante».
- 29
- Y lo mismo dijo Isaías en otro lugar:
«Si el Señor de los Ejércitos Celestiales no hubiera perdonado la vida a unos cuantos de nuestros hijos, habríamos sido exterminados como Sodoma y destruidos como Gomorra».
Incredulidad de Israel
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- ¿Qué significa todo esto? Aunque los gentiles no trataban de seguir las normas de Dios, fueron declarados justos a los ojos de Dios;
y eso sucedió por medio de la fe.
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- Pero los hijos de Israel, que se esforzaron tanto en cumplir la ley para llegar a ser justos ante Dios, nunca lo lograron.
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- ¿Por qué no? Porque trataban de hacerse justos ante Dios por cumplir la ley en lugar de confiar en él.
Tropezaron con la gran piedra en su camino.
- 33
- Dios se lo advirtió en las Escrituras cuando dijo:
«Pongo en Jerusalén una piedra que hace tropezar a muchos, una roca que los hace caer. Pero todo el que confíe en él jamás será avergonzado».
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