Guerra contra los filisteos

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Saúl tenía cierta edad cuando comenzó a reinar y reinó en Israel por cuarenta y dos años.
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Saúl eligió tres mil soldados israelitas.
Dos mil de ellos se quedaron con él en Micmás en las sierras de Betel, y mil se quedaron con Jonatán en Guibeá de Benjamín.
Saúl envió a los demás soldados a su casa.
3
Jonatán atacó la guarnición de los filisteos en Gueba y los derrotó.
Cuando los filisteos se enteraron, dijeron: «Los hebreos se han rebelado».
Saúl dijo: «Avísenles a los hebreos».
Así que Saúl les ordenó que tocaran las trompetas por todo el país.
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Todos los israelitas oyeron la noticia: «¡Saúl ha matado al líder filisteo, y ahora los filisteos nos odianEntonces los israelitas se reunieron con Saúl en Guilgal, y
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los filisteos se reunieron para pelear contra Israel.
Los filisteos acamparon en Micmás, al este de Bet Avén, con tres mil carros de combate y seis mil jinetes.
Había tantos filisteos como la arena de la playa.
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Los israelitas vieron que estaban en problemas y se sintieron sin salida.
Corrieron a esconderse donde podían: en cuevas, grietas, túneles, pozos de agua y en zanjas.
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Algunos hebreos hasta cruzaron el río Jordán hacia la tierra de Gad y Galaad.
Saúl todavía estaba en Guilgal con todo su ejército temblando de miedo.
8
Como Samuel dijo que se reuniría con Saúl en Guilgal, Saúl se quedó allí siete días.
Pero Samuel no llegaba y los soldados empezaron a abandonar a Saúl.
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Así que Saúl dijo:
Tráiganme los sacrificios que deben quemarse completamente y las ofrendas para festejar.
Y Saúl ofreció el sacrificio que debe quemarse completamente.
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En cuanto Saúl terminó de ofrecer el sacrificio, llegó Samuel.
Saúl salió a recibirlo
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y Samuel le preguntó:
—¿Qué has hecho?
Saúl respondió:
—Vi que los soldados me abandonaban, tú no llegabas y los filisteos se estaban reuniendo en Micmás,
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así que pensé: “Vendrán los filisteos y me atacarán en Guilgal ¡y ni siquiera le he pedido ayuda al SEÑOR!” Por eso me atreví a ofrecer el sacrificio que debe quemarse completamente.
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Samuel respondió:
—¡Eres un tonto! No obedeciste al SEÑOR tu Dios.
Si hubieras obedecido su mandato, entonces el SEÑOR habría dejado que tu familia gobernara a Israel por siempre.
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Pero ahora tu reinado no continuará.
El SEÑOR se ha buscado a un hombre con quien él está conforme y lo ha encontrado.
El SEÑOR lo nombrará a él como el nuevo líder de su pueblo.
Como no obedeciste el mandato del SEÑOR, él nombrará un nuevo líder.
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Entonces Samuel se levantó y se fue de Guilgal.
Saúl y el resto del ejército salieron de Guilgal rumbo a Guibeá de Benjamín.
Saúl contó a los hombres que todavía estaban con él y eran seiscientos.
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Saúl, su hijo Jonatán y los soldados se fueron a Gueba de Benjamín.
Los filisteos acampaban en Micmás.
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El ejército filisteo empezó a atacar dividido en tres grupos.
Un grupo avanzó por el camino de Ofra, cerca de Saúl;
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otro, por el camino de Bet Jorón;
y el tercero, por la frontera del valle de Zeboyín, en dirección al desierto.
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Ninguno de los israelitas sabía cómo trabajar el hierro, no tenían ningún herrero.
Los filisteos no les enseñaban a los israelitas cómo trabajarlo porque tenían miedo de que hicieran espadas y lanzas.
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Sólo los filisteos sabían afilar las herramientas.
Así que si los israelitas necesitaban afilar los arados, los azadones, las hachas y las hoces, tenían que depender de los filisteos.
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Por un arado o un azadón cobraban como ocho gramos de plata, y por un pico, un hacha o una aguijada cobraban como cuatro gramos.
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Así que el día de la batalla el ejército israelita no tenía espadas ni lanzas, excepto Saúl y Jonatán.
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Entre tanto, un grupo de filisteos avanzó hasta el paso de la sierra de Micmás.