1
Nosotros trabajamos junto con Dios y por eso les rogamos que no desaprovechen el generoso amor que recibieron de él.
2
Porque Dios dice:
«Te escuché en el momento preciso
y te ayudé cuando llegó el día de salvación».
¡Escuchen! Este es el momento preciso.
Hoy es el día de salvación.
3
No queremos que la gente vea algo malo en nuestro trabajo.
Por eso no hacemos nada que pueda ser un obstáculo para alguien.
4
Al contrario, en todo lo que hacemos demostramos que somos siervos de Dios.
Soportamos muchos sufrimientos, dificultades, necesidades y aprietos.
5
Nos golpean y nos meten en la cárcel.
Nos encontramos con gente que se enoja con nosotros y arma alborotos.
Trabajamos duro y a veces no dormimos ni comemos.
6
Demostramos que somos siervos de Dios con nuestra vida limpia, nuestro entendimiento, nuestra paciencia y nuestra bondad.
Lo hacemos por el Espíritu Santo, por nuestro amor sincero,
7
por nuestro mensaje verdadero y por el poder de Dios.
Vivir con rectitud nos da las armas para defendernos de cualquier ataque.
8
Algunas veces nos respetan y otras veces nos ofenden;
algunas veces nos alaban y otras nos insultan;
algunos dicen que somos mentirosos, pero nosotros hablamos con la verdad.
9
Algunos nos tratan como a desconocidos, pero Dios nos conoce;
algunos creen que nos estamos muriendo, pero miren, aún estamos vivos;
nos han castigado, pero no nos han matado.
10
Parece que estuviéramos tristes, pero siempre estamos alegres;
parecemos pobres, pero siempre estamos enriqueciendo espiritualmente a muchos;
parece que no tuviéramos nada, pero en realidad lo tenemos todo.
11
A todos ustedes que viven en Corinto les hemos hablado con toda libertad y les hemos abierto nuestro corazón.
12
No se han acabado los sentimientos ni el amor que tenemos por ustedes.
Son ustedes los que ya no sienten amor por nosotros.
13
Les hablo como si fueran mis hijos.
Hagan lo mismo que hemos hecho nosotros: muéstrennos el mismo afecto.


Advertencia sobre los que no creen

14
Ustedes no son iguales a los que no tienen fe en Cristo.
Entonces no se junten con ellos.
¿Acaso hay algo en común entre la justicia y la injusticia? ¿Cómo puede estar la luz junto con la oscuridad?
15
¿Es que puede haber un pacto entre Cristo y Satanás ? ¿Qué puede haber en común entre un creyente y alguien que no cree en Cristo?
16
El templo de Dios no puede tener ningún pacto con los ídolos y nosotros somos el templo del Dios viviente.
Así como Dios dijo:
«Viviré y caminaré con ellos;
yo seré su Dios
y ellos serán mi pueblo».
17
Y por eso dice el Señor:
«Salgan de entre esa gente
y sepárense de ellos.
No toquen nada impuro
y yo los aceptaré».
18
«Seré su Padre
y ustedes serán mis hijos y mis hijas.
Así dice el Señor Todopoderoso».