Israel no sigue al Señor

1
La gente honesta muere
y a nadie le importa.
Los fieles a Dios desaparecen
sin que nadie entienda que ellos son llevados
para evitar que sean víctimas de la maldad.
2
Los que andan honestamente entrarán a disfrutar de paz
y descansarán en sus lechos.
3
«Pero vengan acá ustedes, hijos de bruja,
descendientes de adúltero y prostituta.
4
¿De quién se están burlando?
¿A quién le están haciendo muecas?
¿A quién le muestran la lengua?
Ustedes no son más que hijos de pecado,
gente mentirosa.
5
Tienen relaciones sexuales entre los robles
y entre los árboles de abundante follaje.
Sacrifican a sus niños en los valles
y en las grietas de las rocas.
6
»El lote que les tocará a ustedes
estará entre las piedras lisas de los arroyos.
A ellas ustedes les derramaron
sus ofrendas de bebidas y de cereal.
¿Creen que eso me tiene muy contento?
7
pusiste tu cama en un monte bien alto
y fuiste allá a ofrecer sacrificio.
8
Detrás de las puertas y en sus marcos
pusiste tu símbolo pagano.
Te alejaste de mí, te desnudaste
y subiste a la cama que alistaste.
Llegaste a un acuerdo con ellos,
amaste su lecho y contemplaste su desnudez.
9
Fuiste con aceite de oliva hasta donde estaba Moloc
y usaste perfumes en gran cantidad.
Hasta lejos enviaste mensajeros,
incluso hasta abajo, al lugar de los muertos.
10
Te agotaste de tanto peregrinar,
pero no dijiste: “Esto no tiene sentido”.
Te recobraste
y no te desmayaste.
11
»¿A quién le tenías miedo,
quién te asustó para que hayas mentido,
para que te hayas olvidado de mí
y no me hayas tomado en cuenta?
¿No guardé silencio y yo mismo me oculté
y por eso no me tienes miedo?
12
Contaré lo buena que eres y tus hechos,
pero ellos no te servirán de nada.
13
Cuando grites pidiendo ayuda,
que vengan a salvarte tu colección de ídolos.
A ellos se los llevará el viento,
desaparecerán de un soplo.
Pero el que se apoye en mí,
recibirá la tierra
y poseerá mi santo monte».


El Señor salvará a su pueblo

14
Alguien dirá: «Reconstruyan, reconstruyan,
preparen el camino, despejen la vía
para que pase mi pueblo».
15
Porque esto es lo que dice el Altísimo,
el que vive eternamente y tiene el nombre santo:
«Yo vivo en lo alto y santo,
pero vivo también con el que tiene su espíritu abatido y humillado.
Le daré nueva vida al de espíritu humilde,
y reviviré al abatido.
16
Ya no acusaré
ni estaré siempre enojado,
porque así desfallecerían ante
los seres humanos, a quienes yo hice.
17
Estuve enojado por su codicia perversa,
así que los castigué,
me oculté de ellos y me disgusté.
Pero ellos se mantuvieron en su rebeldía.
18
He visto sus caminos, pero los voy a curar.
Los guiaré y los reconfortaré a ellos
y a los que compartieron su dolor.
19
Pondré palabras de alabanza en sus labios.
Les daré paz a los que están lejos
y a los que están cerca,
y los sanaré,
dice el SEÑOR.
20
Pero la gente perversa es como el mar agitado,
que no puede calmarse,
que arroja barro y basura con sus olas.
21
Mi Dios dice:
“No hay paz para los malos”.