- 1
- ¿Por qué no desgarras los cielos y bajas?
Las montañas temblarían ante ti.
- 2
- Baja como fuego que enciende los arbustos
o hace hervir el agua, para que tus enemigos sepan quién eres. Así las naciones temblarán ante ti debido a tu presencia.
- 3
- Cuando hiciste cosas asombrosas que no esperábamos,
bajaste, y las montañas temblaron ante tu presencia.
- 4
- Desde hace mucho tiempo
que nadie ha oído, escuchado ni visto que un Dios que no seas tú obre en favor de los que esperan en ti.
- 5
- Tú vienes a ayudar a los que con gusto hacen lo que es justo,
los que te recuerdan en todos tus caminos. Mira, en el pasado, cuando tú estabas enojado y nosotros habíamos pecado, todavía había oportunidad de ser salvos.
- 6
- Todos nosotros nos volvimos como alguien impuro,
todas nuestras obras justas son como una toalla higiénica sucia. Todos nosotros como una hoja nos marchitamos y caemos. Nuestros pecados nos arrastran como el viento.
- 7
- No hay quien pronuncie tu nombre
o trate de apoyarse en ti. Es que te ocultaste de nosotros y nos has dejado en manos de nuestro pecado.
- 8
- Pero así y todo, SEÑOR, tú eres nuestro Padre.
Nosotros somos la arcilla y tú el alfarero. Todos nosotros somos obra de tus manos.
- 9
- SEÑOR, no te enojes indefinidamente
y no tengas siempre presente nuestro pecado. Mira que todos nosotros somos tu pueblo.
- 10
- Tus santas ciudades han quedado abandonadas.
Sion quedó vacía, Jerusalén es un lugar arrasado.
- 11
- Nuestro hermoso templo santo,
donde te alabaron nuestros antepasados, ha sido incendiado. Todo lo hermoso que teníamos ha sido destruido.
- 12
- Tras de todo esto,
¿ahora nos das la espalda, SEÑOR? ¿Vas a seguir callado y castigándonos tanto?
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