1
»Mi espíritu está destrozado,
mi vida se acaba,
la tumba me espera.
2
Ciertamente todos se burlan de mí,
y observo sus acciones desleales.
3
Te ruego que seas mi garante,
¿quién más podría respaldarme?
4
Tú has cerrado su mente para que no entiendan.
Por eso no los pongas en alta estima.
5
El que traiciona a sus amigos por una recompensa,
verá sufrir a sus hijos.
6
Él me ha convertido en un refrán para los pueblos
y todos me escupen a la cara.
7
Mis ojos están hinchados de tanto llorar;
todo mi cuerpo parece una sombra.
8
La gente buena sufre al ver mi condición;
el inocente se indigna ante el perverso.
9
El íntegro mantiene su recto vivir
y el libre de culpa se fortalece.
10
Pero, todos ustedes, vuelvan a atacarme,
que yo no encontraré ni un solo sabio entre ustedes.
11
Mi corazón está hecho pedazos, mi vida desapareció;
fracasaron mis planes y esperanzas.
12
Ellos llaman noche al día,
y luz a la oscuridad.
13
»Si deseo hacer del lugar de los muertos mi casa,
si tiendo mi cama en la oscuridad,
14
si le digo al sepulcro: “Tú eres mi papá”,
y al gusano: “Tú eres mi mamá o mi hermana”,
15
entonces, ¿dónde quedará mi esperanza?
¿quién podrá verla?
16
¿Se irá a las puertas del lugar de los muertos?
¿Bajaremos juntos al polvo