- Pedro, Santiago y Juan siguen a Jesús
- 1
- Una vez Jesús estaba a la orilla del lago de Genesaret, y la gente lo apretujaba, tratando de escuchar la palabra de Dios.
- 2
- Jesús vio dos barcas que estaban cerca a la orilla del lago.
Los pescadores habían bajado de ellas para lavar sus redes.
- 3
- Jesús subió a la de Simón y le pidió que lo alejara un poco de la orilla.
Luego se sentó y le enseñó a la multitud desde la barca.
- 4
- Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón:
—Lleva la barca a aguas profundas y lancen las redes para pescar.
- 5
- Simón le respondió:
—Maestro, estuvimos trabajando toda la noche y no pescamos nada. Pero si tú lo dices, lanzaré las redes.
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- Así lo hicieron y atraparon tantos peces que las redes se rompían.
- 7
- Entonces les hicieron señales a sus compañeros de la otra barca para que los ayudaran.
Ellos fueron y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.
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- Al ver esto Simón Pedro se arrodilló delante de Jesús y le dijo:
—¡Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador!
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- Es que él y todos sus compañeros se llenaron de asombro por la gran pesca que habían hecho.
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- Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo y compañeros de Simón, también estaban asombrados.
Entonces Jesús le dijo a Simón: —No tengas miedo. De ahora en adelante vas a pescar gente.
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- Ellos trajeron sus barcas a la orilla, dejaron todo y siguieron a Jesús.
Jesús sana a un enfermo
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- Un día, Jesús estaba en un pueblo donde había un hombre con lepra en todo el cuerpo.
Cuando vio a Jesús, se postró rostro en tierra delante de él y le rogó: —Señor, si quieres, puedes quitarme esta enfermedad.
- 13
- Entonces Jesús extendió la mano, lo tocó y dijo:
—Sí quiero. ¡Sana ya! En ese mismo instante la lepra desapareció.
- 14
- Jesús le ordenó:
—No se lo cuentes a nadie. Ve y preséntate ante el sacerdote y da la ofrenda por haber sido sanado, como lo ordenó Moisés. Esto servirá para que la gente compruebe que has sido sanado.
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- Sin embargo, estas noticias se extendían cada vez más.
Se le acercaban multitudes para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades.
- 16
- A menudo Jesús se retiraba a lugares donde podía estar solo para orar.
Jesús sana a un paralítico
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- Un día Jesús estaba enseñando, y unos fariseos y maestros de la ley estaban sentados allí.
Habían venido de todos los pueblos de Galilea, Judea y de Jerusalén. El Señor le daba poder a Jesús para sanar a la gente.
- 18
- Entonces llegaron unos hombres que cargaban a un paralítico en una camilla.
Querían entrar para ponerlo delante de Jesús,
- 19
- pero había tanta gente que no pudieron llegar hasta él.
Así que subieron al techo, quitaron unas tejas y lo bajaron en la camilla hasta que quedó en medio de la gente, ante Jesús.
- 20
- Cuando Jesús vio la fe que tenían, dijo:
—Amigo, tus pecados quedan perdonados.
- 21
- Entonces los maestros de la ley y los fariseos se dijeron: «¿Quién es este hombre? Lo que dice es una ofensa a Dios.
El único que puede perdonar pecados es Dios».
- 22
- Pero Jesús sabía lo que estaban pensando, y les dijo:
—¿Qué están pensando?
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- Tal vez piensen que es más fácil que yo le diga: “Tus pecados quedan perdonados”, porque eso no se puede comprobar.
Pero si le digo: “¡Levántate y anda!”
- 24
- y así sucede, entonces quedará comprobado que el Hijo del hombre tiene en la tierra el poder de perdonar pecados.
Así que Jesús le dijo al paralítico: —A ti te digo: ¡levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa!
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- De inmediato el hombre se levantó delante de todos, recogió su camilla y se fue a su casa alabando a Dios.
- 26
- Todos estaban asombrados y alababan a Dios.
Estaban llenos de miedo y dijeron: —¡Hoy hemos visto cosas increíbles!
Leví sigue a Jesús
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- Después de esto, Jesús salió y vio a un cobrador de impuestos llamado Leví, sentado en el lugar donde se pagaban los impuestos.
Jesús le dijo: —Sígueme.
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- Dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
- 29
- Luego Leví hizo una gran fiesta para Jesús en su casa.
Muchos cobradores de impuestos y otros estaban comiendo con ellos.
- 30
- Los fariseos y los maestros de la ley se quejaron con los seguidores de Jesús:
—¿Por qué beben y comen con cobradores de impuestos y pecadores?
- 31
- Jesús les respondió:
—Los sanos no necesitan médico, los enfermos sí.
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- Yo no he venido a invitar a los buenos a que me sigan, sino a decirles a los pecadores que cambien su manera de pensar y de vivir.
Una pregunta sobre el ayuno
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- Le dijeron a Jesús:
—Los seguidores de Juan ayunan y oran con frecuencia al igual que los seguidores de los fariseos. En cambio, tus seguidores siempre están comiendo y bebiendo.
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- Jesús les contestó:
—Cuando hay una boda, no se puede exigir que los amigos del novio ayunen mientras él está con ellos.
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- Pero llegará el día en que se llevarán al novio y entonces en ese tiempo ayunarán.
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- También les contó una historia:
—Nadie quita un retazo de un vestido nuevo para arreglar uno viejo, porque echa a perder el vestido nuevo, y el retazo nuevo no queda bien con el vestido viejo.
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- Ni tampoco echa vino nuevo en cueros viejos, porque el vino nuevo revienta los cueros, se derrama y se dañan los cueros.
- 38
- El vino nuevo se echa en cueros nuevos.
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- Después de tomar vino añejo, nadie quiere tomar vino nuevo, porque dice: “El vino añejo es bueno”.
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