La ciudad y su templo
Canto para los peregrinos.


1
SEÑOR, acuérdate de David
y de todo lo que sufrió;
2
acuérdate de la promesa que él hizo al SEÑOR;
al poderoso Dios de Jacob:
3
«No entraré a mi casa,
ni me acostaré en mi cama;
4
no me voy a dar descanso;
no voy a pegar los ojos ni un momento,
5
hasta que no encuentre un lugar para el SEÑOR,
para el templo del poderoso Dios de Jacob».
6
Nosotros escuchamos eso en el templo santo de Efrata;
encontramos el Cofre Sagrado en Quiriat Yearín.
7
Vamos a la Carpa Sagrada;
postrémonos a sus pies.
8
SEÑOR levántate, ven al lugar donde descansarás
y el cofre que muestra tu poder;
9
que tus sacerdotes se revistan de victoria
y tus seguidores los sigan cantando de alegría.
10
Por amor a David, tu siervo,
no rechaces a tu rey elegido.
11
El SEÑOR le hizo una promesa firme a David,
de la cual no va a retractarse:
«Pondré en tu trono
a uno de tus descendientes.
12
Si tus hijos mantienen mi pacto
y las leyes que les enseñaré,
también los descendientes de ellos
ocuparán tu trono para siempre».
13
El SEÑOR eligió a Sion como el lugar para su templo;
quería que allí estuviera su hogar.
14
«Este será mi lugar para siempre;
he decidido poner mi trono en este sitio.
15
Bendeciré a esta ciudad con abundancia de alimentos;
hasta los pobres tendrán alimento suficiente.
16
A los sacerdotes los vestiré de victoria
y los que te son fieles gritarán de alegría.
17
En este lugar renacerá el poder de David;
mantendré viva la llama de mi rey elegido.
18
Llenaré de vergüenza a sus enemigos,
pero él llevará su corona resplandeciente».