Dios hace bien al juzgar

1
Así que, ¿crees que puedes condenar a esa gente? ¡Nada de eso! Tú no tienes por qué juzgarlos.
Cuando los condenas, te condenas a ti mismo, porquetambién haces lo que ellos hacen.
2
Sólo Dios puede juzgar a los que hacen esas maldades.
Sabemos que Dios hace bien al juzgarlos.
3
Tú que juzgas a los que hacen esas cosas y haces lo mismo, ¿cómo crees que escaparás del juicio de Dios?
4
Tienes que entender que Dios ha sido muy paciente y bondadoso contigo, esperando que cambies.
Peropiensas que su paciencia nunca termina y no te das cuenta de que él es bueno contigo para que cambies tu vida.
5
Pero eres terco y no quieres cambiar, así que sigues acumulando la ira de Dios.
El castigo te llegará el día en que Dios muestre toda su ira.
Ese mismo día, Dios mostrará que juzga correctamente y con justicia.
6
Dios pagará a cada uno según lo que haya hecho.
7
Hay algunos que son constantes en hacer el bien.
Buscan de Dios la grandeza, el honor y una vida que no puede ser destruida.
A ellos Dios les dará vida eterna.
8
Hay otros que son egoístas, se niegan a seguir la verdad y han decidido seguir la injusticia.
Dios los castigará con toda su ira.
9
Castigará con grandes sufrimientos a todos y cada uno de los que hacen lo malo, tanto a los judíos como a los que no son judíos.
10
Por el contrario, a todos los que hacen el bien Dios les dará grandeza, honor y paz, sean judíos o no.
11
Dios juzga a todos por igual y sin favoritismos.
12
Los que conocen la ley y los que no saben nada de ella son iguales cuando cometen pecados.
Los que no conocen la ley y cometen pecados se condenarán.
De la misma manera, los que conocen la ley y cometen pecados serán juzgados por la ley.
13
Dios dará su aprobación a los que obedecen su ley, no a los que sólo la escuchan.
14
Los que no son judíos no conocen la ley, pero cuando ellos por instinto hacen lo que ordena la ley, aun sin conocerla, entonces ellos son su propia ley.
15
Demuestran que en su mente está escrito lo que está bien y lo que está mal, así como dice la ley, y su conciencia les sirve de testigo.
Sus razonamientos los condenan o los defienden porque cuando hacen lo malo tienen remordimientos y cuando hacen el bien saben que hacen bien y no se sienten culpables.
16
Todo esto sucederá el día en que Dios juzgue todos los secretos de la gente conforme dice la buena noticia de salvación que les anuncio, que Dios va a juzgar a la gente por medio de Jesucristo.


Los judíos y la ley

17
¿Pero qué pasa contigo? Dices que eres judío, que confías en la ley y te sientes orgulloso de tu Dios.
18
Sabes lo que Dios quiere que hagas y también sabes distinguir lo que es realmente importante de lo que no lo es, porque has recibido instrucción religiosa de la ley.
19
Estás convencido de que eres como el guía para un ciego, o la luz para los que están en la oscuridad.
20
Crees que eres el instructor de los ignorantes y el maestro de los principiantes.
Tienes la ley y por eso piensas que tienes toda la verdad y lo sabes todo.
21
Entonces, ¿por qué en lugar de enseñar a otros no te enseñas a ti mismo? Tú le dices a la gente que robar no está bien, pero robas.
22
Dices que no se debe cometer adulterio, pero cometes ese pecado.
Dices que detestas a los ídolos, pero entras a los templos a robarte esos ídolos.
23
Te sientes muy orgulloso de decir que conoces la ley de Dios, pero deshonras a Dios cuando no la cumples.
24
Por eso está escrito: «Los que no son judíos insultan a Dios por culpa de ustedes».
25
Si tú cumples la ley, entonces la circuncisión tiene sentido, pero si no cumples con la ley es como si no estuvieras circuncidado.
26
Los que no son judíos no están circuncidados, pero si obedecen la ley, entonces es como si estuvieran circuncidados.
27
Ustedes los judíos tienen la ley escrita y la circuncisión, pero no obedecen la ley.
Así que cuando los que en el cuerpo no están circuncidados obedecen la ley, están demostrando que ustedes son culpables.
28
Uno no se es judío por tener una marca exterior en el cuerpo porque la verdadera circuncisión no es la del exterior del cuerpo.
29
Uno es verdaderamente judío cuando lo es en su interior.
La verdadera circuncisión está en el corazón y se hace por el Espíritu, y no por lo que está escrito.
El que tiene la circuncisión de corazón, por el Espíritu recibe la aprobación de Dios y no la de los demás.