- Seguir la verdadera enseñanza
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- Pero tú diles a los creyentes lo que deben hacer para estar de acuerdo con la enseñanza que produce una vida recta.
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- Enseña a los ancianos a tener dominio propio, respeto y buen juicio.
Enséñalos a fortalecerse en la fe y a tener amor y paciencia.
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- De igual manera, enseña a las ancianas a vivir de una manera que muestre reverencia y respeto a Dios.
Diles que no hablen mal de los demás y que no sean esclavas del vino. Deben enseñar el bien
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- para que aconsejen a las más jóvenes a amar cada una a su esposo y a sus hijos.
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- Las jóvenes deben aprender de ellas a tener buen juicio y un corazón puro, a cuidar la casa, a ser amables y a estar dispuestas a servir a su esposo.
Así nadie podrá criticar el mensaje que Dios nos dio.
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- De igual forma, enseña a los jóvenes a tener buen juicio.
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- Sírveles de ejemplo haciendo siempre lo correcto.
Cuando enseñes, hazlo con honestidad, de una manera que merezca respeto
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- y con un mensaje sano e irreprochable para que nadie pueda criticarte.
Así cualquiera que esté en contra se sentirá avergonzado porque no tendrá nada malo que decir contra nosotros.
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- Enseña a los esclavos a obedecer a sus amos en todo momento, a agradarlos, a no discutir con ellos y
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- a no robarles, sino a mostrarles que son dignos de confianza.
Los esclavos deben comportarse así en todo lo que hagan para que todos vean lo buena que es la enseñanza de Dios nuestro Salvador.
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- Porque ha sido revelado el generoso amor de Dios que trae salvación para todos.
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- Ese amor nos enseña a no faltarle al respeto a Dios, a abandonar la maldad del mundo y a vivir en este mundo con buen juicio, como Dios quiere, dedicados a él.
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- Mientras tanto, esperamos ver la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
Aguardamos ese día feliz,
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- pues él se entregó a la muerte por nosotros para liberarnos de toda maldad y limpiarnos de todo pecado.
También lo hizo para que seamos su propio pueblo, ocupado siempre en hacer buenas obras.
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- Eso es lo que tienes que enseñar.
Anímalos y cuando estén en error, corrígelos. Tú tienes toda autoridad para hacerlo, así que no permitas que nadie te menosprecie.
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