- La vida agradable a Dios
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- Por lo demás, hermanos, les rogamos y animamos en el Señor Jesús a que cada día su comportamiento sea más y más agradable a Dios, que es como debe ser, de acuerdo con lo que han aprendido de nosotros.
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- Ustedes ya conocen las instrucciones que les dimos de parte del Señor Jesús.
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- La voluntad de Dios es que ustedes sean santificados, que se aparten de toda inmoralidad sexual,
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- que cada uno de ustedes sepa tener su propio cuerpo en santidad y honor,
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- y no en pasiones desordenadas, como la gente que no conoce a Dios.
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- Ninguno debe agraviar ni engañar en nada a su hermano;
porque el Señor toma en cuenta todo esto, como ya les hemos dicho y declarado.
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- Pues Dios no nos ha llamado a vivir en la inmundicia, sino a vivir en santidad.
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- El que desecha esto, no desecha a un hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.
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- En cuanto al amor fraternal, no es necesario que les escriba, porque Dios mismo les ha enseñado que ustedes deben amarse los unos a los otros,
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- y eso es lo que ustedes hacen con todos los hermanos que viven por toda Macedonia.
Sin embargo, hermanos, les rogamos que su amor abunde más y más,
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- y que procuren vivir en paz, y ocuparse de sus negocios y trabajar con sus propias manos, tal y como les hemos ordenado,
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- a fin de que se conduzcan honradamente con los de afuera, y no tengan necesidad de nada.
La venida del Señor
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- Hermanos, no queremos que ustedes se queden sin saber lo que pasará con los que ya han muerto, ni que se pongan tristes, como los que no tienen esperanza.
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- Así como creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios levantará con Jesús a los que murieron en él.
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- Les decimos esto como una enseñanza del Señor: Nosotros, los que vivimos, los que habremos quedado hasta que el Señor venga, no nos adelantaremos a los que murieron,
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- sino que el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero.
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- Luego nosotros, los que aún vivamos y hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir en el aire al Señor, y así estaremos con el Señor siempre.
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- Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.
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