- El profeta Jehú amonesta a Josafat
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- El rey Josafat de Judá volvió a su casa en Jerusalén en paz.
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- Pero le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Jananí, y le dijo al rey Josafat:
«¿Así que ayudas al impío, y amas a los que odian al Señor? Pues por esto, de la presencia del Señor ha salido su ira contra ti.
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- Sin embargo, se han hallado en ti buenas acciones, pues has quitado del país las imágenes de Asera, y de corazón te has dispuesto a buscar a Dios.»
Josafat nombra jueces
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- Aunque Josafat reinaba en Jerusalén, solía salir para visitar a su pueblo y guiarlos hacia el Señor y Dios de sus padres.
Iba desde Berseba hasta el monte de Efraín,
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- y nombraba jueces por todas partes y por todas las ciudades fortificadas de Judá.
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- A los jueces les decía:
«Tengan cuidado con lo que hacen, pues no imparten justicia de parte de ningún hombre, sino de parte del Señor. Si sus sentencias son justas, él estará con ustedes.
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- Así que tengan cuidado con lo que hacen, y que el temor del Señor sea con ustedes.
Con el Señor, nuestro Dios, no hay injusticia, ni acepción de personas, ni hay lugar para el soborno.»
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- Además, Josafat nombró en Jerusalén a algunos de los levitas y sacerdotes, y de los padres de familias de Israel, para que impartieran justicia y legislaran los casos en nombre del Señor.
Éstos vivían en Jerusalén.
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- Josafat les dio esta orden:
«Ustedes deberán proceder con temor del Señor, y con verdad, y con integridad de corazón.
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- En cualquier caso que les presenten sus hermanos que habitan en las ciudades, por ejemplo, en casos de un asesinato, o en cuestiones de la ley y sus preceptos, estatutos y decretos, ustedes deberán amonestarlos para que no pequen contra el Señor.
Así no vendrá sobre ustedes y sobre sus hermanos la ira del Señor. Si lo hacen así, no pecarán.
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- Aquí están el sacerdote Amarías, para guiarlos en todo lo relacionado con el Señor, y Zebadías hijo de Ismael, jefe del reino de Judá, para guiarlos en todo lo relacionado con el reino.
Cuentan además con la ayuda de los levitas. Así que mucho ánimo y a trabajar, que el Señor está con quien hace lo bueno.»
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