- Profecía acerca de Damasco
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- Profecía acerca de Damasco.
Es un hecho: Damasco dejará de ser ciudad, para convertirse en un montón de ruinas.
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- Las ciudades de Aroer han quedado abandonadas, convertidas en pastizales;
allí pacen los rebaños sin que nadie los moleste.
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- La fortaleza de Efraín llegó a su fin;
Damasco ha dejado de ser reino. Lo que aún quede de Siria se convertirá en riqueza para los israelitas. —Palabra del Señor de los ejércitos.
Juicio sobre Israel
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- Cuando llegue ese día, disminuirá la gloria de Jacob y se enjutará su carne.
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- Será como cuando se siega el trigo, que con su brazo el segador recoge las espigas.
Será también como cuando se recogen espigas en el valle de Refayin.
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- Quedarán en él ripios, como cuando se sacuden los olivos, que en la punta de la rama quedan dos o tres aceitunas, y hasta cuatro o cinco en las ramas más fructíferas.
—Palabra del Señor, el Dios de Israel.
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- Cuando llegue ese día, el hombre mirará a su Hacedor;
sus ojos contemplarán al Santo de Israel.
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- Ya no volverá la mirada a los altares de incienso que hizo con sus manos, ni a los troncos de Asera que hizo con sus dedos.
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- Cuando llegue ese día, sus ciudades amuralladas serán como los frutos que quedan en los renuevos y en las ramas, que se dejaron por causa de los israelitas.
Y habrá desolación.
- 10
- Y es que tú te olvidaste del Dios de tu salvación;
no te acordaste de la roca de tu refugio. Por eso sembrarás plantas hermosas, y plantarás sarmientos extraños.
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- Cuando las plantes, harás que crezcan y que su simiente brote en la mañana;
pero en el día de la angustia se perderá la cosecha, y el dolor será incurable.
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- ¡Ay de esa vasta muchedumbre, que brama como mar embravecido! ¡Ay de las naciones que se alborotan como aguas tempestuosas!
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- Podrán los pueblos alborotarse como aguas tempestuosas, pero Dios los reprenderá y huirán muy lejos;
serán arrebatados como el polvo de los montes ante el viento, ¡como el polvo ante el torbellino!
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- Al caer la tarde, habrá desconcierto;
pero antes del amanecer el enemigo dejará de existir. ¡Eso es lo que les espera a nuestros opresores! ¡Esa suerte correrán los que nos saquean!
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