- La levadura de los fariseos
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- Mientras tanto, la gente se había reunido por millares.
Era tal la multitud que se atropellaban unos contra otros. Jesús comenzó entonces a hablar, y en primer término les dijo a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.
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- Porque no hay nada encubierto que no haya de ser manifestado, ni nada oculto que no haya de saberse.
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- Por tanto, todo lo que ustedes digan en la oscuridad, se oirá a plena luz, y lo que ustedes musiten en la alcoba, se dará a conocer desde las azoteas.
A quién se debe temer
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- »Amigos míos, yo les digo a ustedes que no deben temer a los que matan el cuerpo, pero más de eso no pueden hacer después.
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- Yo les voy a enseñar a quién deben temer: Teman a aquel que, después de quitar la vida, tiene el poder de arrojarlos en el infierno.
Sí, a él ténganle miedo.
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- ¿Acaso no se venden cinco pajarillos por un par de monedas? Sin embargo, Dios no se olvida de ninguno de ellos.
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- Lo mismo pasa con ustedes, pues hasta los cabellos de su cabeza están todos contados.
Así que no teman, pues ustedes valen más que muchos pajarillos.
Confesión de fe en Jesús
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- »Yo les digo que a todo aquel que me confiese delante de los hombres, también el Hijo del Hombre lo confesará delante de los ángeles de Dios.
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- Pero al que me niegue delante de los hombres, se le negará delante de los ángeles de Dios.
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- Toda palabra que se diga en contra del Hijo del Hombre, será perdonada;
pero toda blasfemia en contra del Espíritu Santo no será perdonada.
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- Cuando ustedes sean llevados a las sinagogas, y presentados ante magistrados y autoridades, no se preocupen de cómo o qué responder, o qué decir,
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- porque en ese mismo instante el Espíritu Santo les enseñará lo que deban decir.»
El rico insensato
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- Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia.»
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- Pero Jesús le dijo: «Hombre, ¿quién me ha puesto como juez o mediador entre ustedes?»
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- También les dijo: «Manténganse atentos y cuídense de toda avaricia, porque la vida del hombre no depende de los muchos bienes que posea.»
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- Además, les contó una parábola: «Un hombre rico tenía un terreno que le produjo una buena cosecha.
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- Y este hombre se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer? ¡No tengo dónde guardar mi cosecha!”
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- Entonces dijo: “¡Ya sé lo que haré! Derribaré mis graneros, construiré otros más grandes, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes.
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- Y me diré a mí mismo: ‘Ya puede descansar mi alma, pues ahora tengo guardados muchos bienes para muchos años.
Ahora, pues, ¡a comer, a beber y a disfrutar!’”
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- Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche vienen a quitarte la vida;
¿y para quién será lo que has guardado?”
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- Eso le sucede a quien acumula riquezas para sí mismo, pero no es rico para con Dios.»
El afán y la ansiedad
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- Después, Jesús dijo a sus discípulos: «Por eso les digo que no se preocupen por su vida ni por lo que han de comer, ni por su cuerpo ni por lo que han de vestir.
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- La vida es más que la comida, y el cuerpo es más que el vestido.
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- Fíjense en los cuervos: no siembran, ni siegan;
no tienen almacenes ni bodegas, y no obstante Dios los alimenta. ¿Acaso no valen ustedes mucho más que las aves?
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- ¿Quién de ustedes, por mucho que lo intente, puede añadir medio metro a su estatura?
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- Pues si ustedes no pueden hacer ni lo más pequeño, ¿por qué se preocupan por lo demás?
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- Fíjense en los lirios, cómo crecen, y no trabajan ni hilan;
pero yo les digo que ni Salomón, con todas sus riquezas, llegó a vestirse como uno de ellos.
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- Y si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana es echada al horno, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
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- Así que no se preocupen ni se angustien por lo que han de comer, ni por lo que han de beber.
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- Todo esto lo busca la gente de este mundo, pero el Padre sabe que ustedes tienen necesidad de estas cosas.
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- Busquen ustedes el reino de Dios, y todas estas cosas les serán añadidas.
Tesoro en el cielo
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- »Ustedes son un rebaño pequeño.
Pero no tengan miedo, porque su Padre ha decidido darles el reino.
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- Vendan lo que ahora tienen, y denlo como limosna.
Consíganse bolsas que no se hagan viejas, y háganse en los cielos un tesoro que no se agote. Allí no entran los ladrones, ni carcome la polilla.
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- Porque donde ustedes tengan su tesoro, allí también estará su corazón.
El siervo vigilante
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- »Manténganse listos, con la ropa puesta y con su lámpara encendida.
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- Sean como los siervos que están pendientes de que su señor regrese de una fiesta de bodas: en cuanto su señor llega y llama, ellos le abren enseguida.
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- ¡Dichosos los siervos a los que su señor encuentra pendientes de su regreso! De cierto les digo que se ajustará la ropa, los hará sentarse a la mesa, y él mismo vendrá a servirles.
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- Dichosos los siervos a los que su señor encuentre así, aunque llegue a la medianoche o en la madrugada.
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- Pero esto deben saber: si el dueño de la casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, estaría pendiente y no permitiría que robaran su casa.
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- También ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá cuando ustedes menos lo esperen.»
El siervo infiel
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- Entonces Pedro le dijo: «Señor, ¿esta parábola es para nosotros, o para todos?»
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- El Señor le respondió: «¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual su señor deja a cargo de los de su casa para que los alimente a su debido tiempo?
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- Dichoso el siervo al que, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así.
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- De cierto les digo que lo pondrá a cargo de todos sus bienes.
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- Pero si aquel siervo cree que su señor va a tardar, y comienza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse,
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- el señor de aquel siervo vendrá cuando éste menos lo espere, y a una hora que no sabe, y lo castigará duramente, y lo echará con los incrédulos.
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- El siervo que, a pesar de conocer la voluntad de su señor, no se prepara para cumplirla, se hace acreedor de muchos azotes.
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- Pero el que se hace acreedor a recibir azotes sin conocer la voluntad de su señor, será azotado poco.
Porque al que se le da mucho, también se le exigirá mucho; y al que se le confía mucho, se le pedirá más todavía.
Jesús, causa de división
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- »Yo he venido a lanzar fuego sobre la tierra.
¡Y cómo quisiera que ya estuviera en llamas!
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- Hay un bautismo que debo recibir, ¡y cómo me angustio esperando que se cumpla!
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- ¿Creen ustedes que he venido a la tierra para traer paz? Pues les digo que no, sino más bien división.
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- Porque de ahora en adelante una familia de cinco estará dividida en tres contra dos, y en dos contra tres.
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- El padre se enfrentará con el hijo, y el hijo con el padre.
La madre estará en contra de la hija, y la hija en contra de la madre. La suegra estará en contra de su nuera, y la nuera en contra de su suegra.»
¿Cómo no reconocen este tiempo?
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- Jesús decía también a la multitud: «Cuando ustedes ven que se levanta una nube en el poniente, dicen: “Va a llover”;
y así sucede.
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- Cuando sopla el viento del sur, dicen: “Va a hacer calor”;
y así sucede.
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- ¡Hipócritas! Si saben discernir el aspecto del cielo y de la tierra, ¿cómo es que no saben discernir el tiempo en que viven?
Arréglate con tu adversario
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- »¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?
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- Cuando comparezcas con tu adversario ante el magistrado, procura arreglarte con él mientras vas de camino;
no sea que te lleve ante el juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel.
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- Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado la última moneda.»
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