Jesús enseña sobre el divorcio

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Jesús salió de allí y se fue a la región de Judea y al otro lado del Jordán.
El pueblo volvió a reunirse en torno suyo, y él volvió a enseñarles, como era su costumbre.
2
Unos fariseos se le acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron si le estaba permitido al esposo divorciarse de su esposa.
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Jesús les respondió: «¿Qué les mandó Moisés
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Ellos dijeron: «Moisés permitió el divorciarse de la esposa mediante un certificado de divorcio
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Jesús les dijo: «Ese mandamiento les escribió Moisés por lo obstinado que es el corazón de ustedes.
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Pero, al principio de la creación, Dios los hizo hombre y mujer.
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Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer,
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y los dos serán un solo ser, así que ya no son dos, sino uno solo.
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Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe nadie
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Ya en la casa, los discípulos volvieron a preguntarle acerca de lo mismo,
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y Jesús les dijo: «Quien se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera.
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Y si la mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio


Jesús bendice a los niños

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Llevaron unos niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendieron a quienes los habían llevado.
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Al ver esto, Jesús se indignó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí.
No se lo impidan, porque el reino de Dios es de los que son como ellos.
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De cierto les digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»
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Entonces Jesús tomó a los niños en sus brazos, puso sus manos sobre ellos, y los bendijo.


El joven rico

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Jesús salía ya para seguir su camino, cuando un hombre llegó corriendo, se arrodilló delante de él, y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna
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Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie que sea bueno, sino sólo Dios.
19
Ya conoces los mandamientos: No mates.
No cometas adulterio.
No robes.
No des falso testimonio.
No defraudes.
Honra a tu padre y a tu madre
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Aquel hombre le respondió: «Maestro, todo esto lo he cumplido desde mi juventud
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Jesús lo miró y, con mucho amor, le dijo: «Una cosa te falta: anda y vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres.
Así tendrás un tesoro en el cielo.
Después de eso, ven y sígueme
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Cuando aquel hombre oyó eso, se afligió y se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
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Jesús miró a su alrededor, y les dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios
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Los discípulos se asombraron de sus palabras, pero Jesús volvió a decirles: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios!
25
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que un rico entre en el reino de Dios».
26
Ellos se asombraron aún más, y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse
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Jesús los miró fijamente y les dijo: «Esto es imposible para los hombres, pero no para Dios.
Porque para Dios todo es posible
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Pedro comenzó entonces a decirle: «Como sabes, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido
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Jesús respondió: «De cierto les digo: No hay nadie que por causa de mí y del evangelio haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos, o tierras,
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que ahora en este tiempo no reciba, aunque con persecuciones, cien veces más casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, y en el tiempo venidero la vida eterna.
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Muchos de los que ahora son los primeros, serán los últimos;
y los que ahora son los últimos, serán los primeros


Jesús vuelve a anunciar su muerte

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Iban por el camino, subiendo a Jerusalén, y Jesús iba al frente de los discípulos, los cuales estaban asombrados y lo seguían con miedo.
Volvió entonces a llevar aparte a los doce, y comenzó a decirles lo que le iba a suceder.
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«Como pueden ver, ahora vamos camino a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, los cuales lo condenarán a muerte y lo entregarán a los no judíos.
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Y se burlarán de él y lo escupirán, lo azotarán y lo matarán.
Pero al tercer día resucitará


Petición de Santiago y de Juan

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Jacobo y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a él y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte
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Jesús les preguntó: «¿Qué quieren que haga por ustedes
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Ellos le respondieron: «Concédenos que, en tu gloria, uno de nosotros se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda
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Jesús les dijo: «Ustedes no saben lo que piden.
¿Acaso pueden beber del mismo vaso del que yo bebo, o ser bautizados con el mismo bautismo que voy a recibir
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Ellos dijeron: «Sí podemosEntonces Jesús les dijo: «A decir verdad, beberán del vaso del que yo bebo, y recibirán el mismo bautismo que voy a recibir,
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pero no me corresponde concederles que se sienten a mi derecha o a mi izquierda, pues ya es de aquellos para quienes está preparado
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Cuando los otros diez oyeron esto, se enojaron contra Jacobo y Juan.
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Pero Jesús los llamó y les dijo: «Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones las dominan, y los poderosos les imponen su autoridad.
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Pero entre ustedes no debe ser así.
Más bien, aquel de ustedes que quiera hacerse grande será su servidor,
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y aquel de ustedes que quiera ser el primero, será su esclavo.
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Porque ni siquiera el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos


Bartimeo recibe la vista

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Llegaron a Jericó, y al salir de la ciudad Jesús iba seguido de sus discípulos y de una gran multitud.
Junto al camino estaba sentado un mendigo llamado Bartimeo hijo de Timeo, que era ciego.
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Cuando éste supo que quien venía era Jesús de Nazaret, comenzó a gritar y a decir: «Jesús, Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!»
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Muchos lo reprendían para que callara, pero él gritaba con más fuerza: «Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!»
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Jesús se detuvo y mandó que lo llamaran.
Los que llamaron al ciego le dijeron: «¡Mucho ánimo! ¡Levántate, que Jesús te llama
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Arrojando su capa, el ciego dio un salto y se acercó a Jesús,
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y Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego le respondió: «Maestro, quiero recobrar la vista
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Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» Y enseguida el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús en el camino.