- El justo juicio de Dios
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- Por tanto tú, que juzgas a otros, no tienes excusa, no importa quién seas, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, porque haces las mismas cosas que hacen ellos.
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- Todos sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se ciñe a la verdad.
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- Y tú, que juzgas a los demás pero practicas las mismas cosas que ellos, ¿piensas que escaparás del juicio de Dios?
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- ¿No te das cuenta de que menosprecias la benignidad, la tolerancia y la paciencia de Dios, y que ignoras que su benignidad busca llevarte al arrepentimiento?
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- Pero por la obstinación y dureza de tu corazón, vas acumulando ira contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio,
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- en el cual pagará a cada uno conforme a sus obras.
- 7
- Dios dará vida eterna a los que, perseverando en hacer el bien, buscan gloria, honra e inmortalidad;
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- pero castigará con ira a los que por egoísmo se rebelan y no obedecen a la verdad, sino a la injusticia.
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- Habrá sufrimiento y angustia para todos los que hacen lo malo, en primer lugar para los judíos, pero también para los que no lo son.
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- En cambio, habrá gloria, honra y paz para todos los que hacen lo bueno, en primer lugar para los judíos, pero también para los que no lo son;
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- porque ante Dios todas las personas son iguales.
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- Así que todos los que han pecado sin haber tenido la ley, perecerán sin la ley, y todos los que han pecado bajo la ley, serán juzgados por la ley.
- 13
- Porque Dios no considera justos a los que simplemente oyen la ley sino a los que la obedecen.
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- Porque cuando los paganos, que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que la ley demanda, son ley para sí mismos, aunque no tengan la ley;
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- y de esa manera demuestran que llevan la ley escrita en su corazón, pues su propia conciencia da testimonio, y sus propios razonamientos los acusarán o defenderán
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- en el día en que Dios juzgará por medio de Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.
Los judíos y la ley
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- Ahora bien, tú te llamas judío, confías en la ley, y te enorgulleces de tu Dios.
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- Conoces la voluntad de Dios y juzgas lo que es mejor porque la ley así te lo ha enseñado.
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- Estás convencido de que eres guía de los ciegos y luz de los que están en tinieblas,
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- instructor de los ignorantes y maestro de niños, y que tienes en la ley la clave del conocimiento y de la verdad.
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- Pues bien, tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se debe robar, ¿robas?
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- Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que detestas a los ídolos, ¿robas en los templos?
- 23
- Tú que te sientes orgulloso de la ley, ¿deshonras a Dios quebrantando la ley?
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- Porque, como está escrito: «Por causa de ustedes el nombre de Dios es blasfemado entre los paganos.»
- 25
- Es verdad que, si obedeces a la ley, la circuncisión es provechosa, pero si la desobedeces, será como si no estuvieras circuncidado.
- 26
- Por lo tanto, si el que no está circuncidado obedece lo que la ley ordena, ¿no se lo considerará como si estuviera circuncidado?
- 27
- Y el que no está físicamente circuncidado, pero obedece a la ley, te condenará a ti, que desobedeces a la ley a pesar de que tienes la ley y estás circuncidado.
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- Porque lo exterior no hace judío a nadie, y estar circuncidado no es una señal externa solamente.
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- El verdadero judío lo es en su interior, y la circuncisión no es la literal sino la espiritual, la del corazón.
El que es judío de esta manera es aprobado, no por los hombres, sino por Dios.
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