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Así fue como David decidió que allí se construiría el templo de Dios, y el altar para que Israel presentara las ofrendas quemadas.


Preparativos para construir el templo

2-5
Antes de morir, David dejó todo listo para construir el templo, pues pensó: «Mi hijo Salomón es todavía muy joven y no tiene experiencia;
el templo de Dios deberá ser el más grandioso.
Su fama y gloria serán conocidas en todo el mundo, así que le dejaré todo listo para que lo construya».
Entonces David ordenó que se reunieran todos los extranjeros que vivían en Israel, y les encargó que cortaran piedras para construir con ellas el templo de Dios.
También juntó muchísimo hierro para los clavos y las bisagras de los portones;
además reunió tanto bronce que no se pudo pesar.
Y como la gente de Sidón y de Tiro le habían traído mucha madera de cedro, David guardó una cantidad tan grande de madera que no se pudo saber cuánta era.


La responsabilidad de Salomón

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Después de esto, le encargó a su hijo Salomón que construyera el templo del Dios de Israel,
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y le dijo:
«Hijo mío, yo quería construir un templo para honrar a mi Dios.
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Pero él no me lo permitió, porque he participado en muchas batallas y he matado a mucha gente.
»Sin embargo, Dios me prometió
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que tendría un hijo amante de la paz, y que no tendría problemas con sus enemigos, sino que durante todo su reinado Israel viviría en paz y tranquilidad.
Por eso tu nombre es Salomón.
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»Dios me dijo que a ti sí te permitiría construir el templo.
Él será como un padre para ti, y te tratará como a un hijo;
hará que tu reino en Israel sea firme y permanezca para siempre.
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»Por eso, hijo mío, mi mayor deseo es que Dios te ayude y que cumpla su promesa para que puedas construirle el templo.
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Que Dios te dé inteligencia y sabiduría, para que cuando seas el rey de Israel obedezcas la ley que Dios dio a su pueblo por medio de Moisés.
»Si obedeces a Dios, tendrás éxito en todo lo que hagas.
¡Sólo te pido que seas muy fuerte y muy valiente! ¡No te desanimes ni tengas miedo!
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»Mira, con muchos sacrificios he podido juntar esto para el templo de Dios: tres mil trescientas toneladas de oro, treinta y tres mil toneladas de plata, y una cantidad tan grande de bronce y de hierro que ni siquiera se puede pesar.
Además, tenemos muchísima madera y piedra.
A todo esto, tú debes añadir aún más.
15-16
»También he puesto a tu servicio una gran cantidad de obreros, albañiles, carpinteros y gente que sabe cortar piedras;
además te ayudarán muchísimos obreros expertos en todo tipo de trabajos en oro, plata, hierro y bronce.
Así que, ¡adelante, y que Dios te ayude


La responsabilidad de los jefes de Israel

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Después de esto, David les ordenó a todos los jefes de Israel que ayudaran a su hijo Salomón.
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Les dijo:
«Dios los ha ayudado y les ha permitido vivir en paz en todo el país;
él me ha permitido tener bajo mi dominio a todos los habitantes de este país, y ahora ellos están bajo el dominio de Dios y de su pueblo.
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Por tanto, hagan una firme promesa a Dios, y constrúyanle un templo.
Así podremos trasladar el cofre del pacto y los utensilios sagrados al templo que haremos para honrar su nombre».