Los siete servidores

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Cada vez había más y más seguidores de Jesús, y comenzó a haber problemas entre los seguidores judíos que hablaban griego y los que hablaban arameo.
Y es que los que hablaban griego decían que las viudas de su grupo no recibían suficiente ayuda para sus necesidades de cada día.
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Entonces los apóstoles llamaron a todos a una reunión, y allí dijeron:
Nuestro deber principal es anunciar el mensaje de Dios, así que no está bien que nos dediquemos a repartir el dinero y la comida.
3
Elijan con cuidado a siete hombres, para que se encarguen de ese trabajo.
Tienen que ser personas en las que todos ustedes confíen, que hagan lo bueno y sean muy sabios, y que tengan el poder del Espíritu Santo.
4
Nosotros nos dedicaremos entonces a servir a Dios por medio de la oración, y a anunciar el mensaje de salvación.
5
A todo el grupo le pareció buena la idea, y eligieron a Esteban, un hombre que confiaba mucho en Dios y que tenía el poder del Espíritu Santo.
También eligieron a otros seis: Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás.
Este Nicolás era de la región de Antioquía, y antes se había convertido a la religión judía.
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Luego los llevaron ante los apóstoles, y éstos pusieron sus manos sobre la cabeza de cada uno y oraron.
7
Los apóstoles siguieron anunciando el mensaje de Dios.
Por eso, más y más personas se convirtieron en seguidores de Jesús, y muchos sacerdotes judíos también creyeron en él.


Arresto de Esteban

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Dios le dio a un joven llamado Esteban un poder especial para hacer milagros y señales maravillosas entre la gente.
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Sin embargo, algunos judíos del pueblo de Cirene se pusieron a discutir con él, junto con otros judíos de la ciudad de Alejandría, que pertenecían a la Sinagoga de los Hombres Libres.
También discutieron con Esteban otros que venían de la región de Cilicia y de la provincia de Asia,
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pero ninguno de ellos pudo vencerlo, porque él hablaba con la sabiduría que le daba el Espíritu Santo.
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Entonces aquellos judíos les dieron dinero a otros para que mintieran.
Tenían que decir: «Esteban ha insultado a Dios y a nuestro antepasado Moisés.
Nosotros mismos lo hemos oído
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Fue así como alborotaron al pueblo, a los líderes del país y a los maestros de la Ley.
Luego apresaron a Esteban.
Lo llevaron ante la Junta Suprema,
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y llamaron a algunos hombres para que dijeran más mentiras.
Uno de ellos dijo: «Este hombre anda diciendo cosas terribles contra el santo templo y contra la Ley de Moisés.
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Lo hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá el templo, y que cambiará las costumbres que Moisés nos enseñó
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Cuando todos los de la Junta Suprema se fijaron en Esteban, vieron que su cara parecía la de un ángel.