Drama: El pueblo será llevado prisionero

1
Dios me habló y me dio esta orden:
2-6
«Tú, Ezequiel, vives entre gente tan rebelde, que hasta cierra los ojos y se tapa los oídos para no verte ni oírte.
Por eso quiero que salgas de tu casa a plena luz del día, cuando todos puedan verte, y finjas caminar como si te llevaran preso a otro país.
No lleves contigo más de lo que puedas cargar;
llévate solamente lo que se llevaría un prisionero.
Esta gente es muy rebelde, pero espero que entienda el mensaje.
»Por la tarde, haz un hueco en la muralla y pasa por ahí con tu equipaje, como para iniciar tu viaje al país donde quedarás prisionero.
Y por la noche, échate al hombro lo que lleves en la mano y ponte en marcha.
Tápate la cara para no ver el país.
De este modo le darás una lección al pueblo de Israel».
7
Yo hice todo lo que Dios me mandó hacer,
8
y al día siguiente Dios me dijo:
9
«Dime, Ezequiel, ¿qué piensan los israelitas de lo que has estado haciendo? Si te lo preguntan,
10
diles que es un mensaje de mi parte para el rey y para la gente de Jerusalén.
11
Diles que todo lo que has hecho es anunciarles lo que les va a suceder.
Porque así será.
Todos ellos serán llevados prisioneros a otro país.
12
El rey se echará al hombro su equipaje, y por la noche hará un hueco en la muralla y saldrá por ahí.
Y será tal su vergüenza que se tapará la cara para no ver el país.
13
»Yo lanzaré mi red sobre el rey, y lo llevaré preso a Babilonia.
Pero no llegará a ver ese país, pues morirá antes de llegar.
14
A los guardias que lo protegen los dispersaré por toda la tierra, y a su ejército lo perseguiré hasta destruirlo.
15
Y cuando se encuentren dispersos entre las naciones, reconocerán que yo soy Dios.
16
»Dejaré que algunos de ellos queden con vida.
Sobrevivirán a la guerra, al hambre y a las enfermedades, para que les cuenten a las naciones todas las maldades repugnantes que cometieron.
Entonces reconocerán que yo soy Dios».


El mensaje del castigo se cumplirá

17
Después, Dios me dijo:
18
«Ezequiel, hombre mortal, tiembla de miedo cuando comas tu pan, y bebe tu agua con ansiedad y angustia.
19-20
Luego busca a los que viven en Jerusalén y en la tierra de Israel, y dales de mi parte este mensaje: “Por causa de tanta violencia que ustedes han cometido, viene el día en que también ustedes comerán su pan llenos de miedo, y beberán su agua llenos de angustia.
Todo su país y todas sus ciudades serán destruidas.
Sus terrenos quedarán vacíos como un desierto, y no producirán nada.
Sólo entonces reconocerán que yo soy el Dios de Israel”».
21
Dios también me dijo:
22
«¿Qué se han creído los israelitas? Andan repitiendo este dicho: “Pasan y pasan los días, y lo que anunció el profeta no se cumple”.
23
Pues ahora, ve y diles de mi parte que ese dicho no volverá a repetirse en Israel.
Más bien, diles este otro dicho: “Viene el día en que se cumplirá lo que el profeta anunció”.
24
Nunca más ustedes los israelitas volverán a escuchar mensajes falsos ni predicciones engañosas.
25
Ustedes son un pueblo rebelde, pero vivirán para ver que cumplo lo que digo.
Yo soy el Dios de Israel, y no tardaré en cumplir mi palabra.
26-27
»También andan diciendo que tú anuncias algo que tardará mucho en suceder.
28
Por eso, ve y diles de mi parte que ya no tardan en cumplirse mis palabras.
Lo que digo, lo cumplo.
Yo soy el Dios de Israel, y no tardaré en cumplir mi palabra».