Las naciones se burlan de Israel

1
»Pero tú, Ezequiel, dales de mi parte este mensaje a los israelitas.
Diles que lo escuchen con atención:
2-4
Ustedes, israelitas, ¡presten atención a mis palabras! ¡Y escúchenme también ustedes, los que viven alrededor! Sus enemigos se burlan de ustedes, y los ofenden.
Dicen que ahora el país les pertenece, aunque éste siempre ha sido de Israel.
Además, las naciones vecinas los atacan, destruyen sus ciudades, y les roban todo lo que tienen.
Además, toda la gente se burla de ustedes.
5
Pero yo soy el Dios de Israel, y me declaro en contra de Edom y de las otras naciones.
Estoy muy enojado con ellas porque, entre burlas y desprecios se han adueñado de mi tierra y la han destruido”.
6
»Tú dales de mi parte este mensaje a los israelitas, y a las naciones de alrededor:
“Yo estoy muy enojado contra las naciones vecinas porque se han burlado de ustedes.
7
Por eso juro que las pondré en vergüenza.
8
Pero ustedes, los israelitas, verán su país llenarse de altos árboles que darán mucho fruto.
Les aseguro que muy pronto regresarán.
9
Yo mismo voy a cuidar de ustedes, y volverán a sembrar y cultivar sus terrenos.
10-11
El pueblo crecerá mucho, y podrá entonces reconstruir sus ciudades y vivir en ellas.
También haré que sus animales se reproduzcan y aumenten en número.
Ustedes, israelitas, volverán a llenar el país.
Llegarán a estar mejor que antes, y entonces reconocerán que yo soy el Dios de Israel.
12-15
Volverán a caminar por las montañas del país sin temor alguno.
Nunca más abriré las montañas para que se traguen a los desobedientes.
No volverán a oír las burlas y los insultos de las naciones.
Les juro que así lo haré”».


Dios defiende su buen nombre

16
Dios también me dijo:
17-19
«Quiero que sepas que cuando los israelitas vivían en su país, mataron a tanta gente que dejaron la tierra manchada de sangre.
¡Quedó manchada como una mujer en su período de menstruación! Para colmo, llenaron el país de ídolos malolientes.
Por eso me enojé con ellos y los dispersé entre las naciones.
20-21
»Por culpa de ellos la gente se burló de mí, pues a dondequiera que llegaban, la gente decía: “Si éstos son el pueblo de Dios, ¿por qué han tenido que abandonar su tierra?” Entonces decidí defenderme.
22-23
»Por lo tanto, diles de mi parte a los israelitas:
Ustedes no merecen ser libres, pues por culpa de ustedes las naciones se burlan de mí.
Sin embargo, para poner fin a sus burlas les daré libertad.
Así las naciones verán que soy un Dios grande y poderoso, y reconocerán que yo soy el Dios de Israel.
Lo he dicho, y lo cumpliré.
24
”Yo los libraré de todas esas naciones;
los reuniré y los llevaré a su tierra.
25
Ustedes adoraron ídolos malolientes, pero yo me olvidaré de sus maldades;
las limpiaré como quien limpia un trapo sucio.
26
Yo les daré nueva vida.
Haré que cambien su manera de pensar.
Entonces dejarán de ser tercos y testarudos, pues yo haré que sean leales y obedientes.
27
Pondré mi espíritu en ustedes, y así haré que obedezcan todos mis mandamientos.
28
Entonces vivirán en la tierra que les di a sus antepasados, y ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios.
29-30
”Ya no dejaré que sigan pecando así.
Les daré tanta comida que no volverán a sufrir de hambre ni a pasar vergüenzas delante de las naciones.
31
Entonces se acordarán de su mala conducta y de sus acciones tan repugnantes, y se avergonzarán.
32
Entiéndanme bien: todo esto lo haré para que ustedes se avergüencen de su mala conducta, y no porque se lo merezcan.
Les juro que así lo haré.
33
”Y cuando ya los haya limpiado de todas sus maldades, los dejaré reconstruir sus ciudades, que ahora están en ruinas.
Vivirán en ellas,
34
y cultivarán la tierra que se quedó abandonada.
Todo el mundo lo verá,
35
y dirá: ‘Esta tierra parecía un desierto, pero ahora parece un jardín;
¡es un paraíso! Las ciudades habían quedado destruidas y desiertas, pero ahora las han convertido en fortalezas, y ya vive gente en ellas’.
36
Entonces los pueblos vecinos que hayan quedado con vida reconocerán que yo soy el Dios de Israel.
Reconocerán que puedo reconstruir lo que está destruido, y que puedo volver a sembrar en terrenos desiertos.
Yo soy el Dios de Israel, y cumpliré mi palabra”.
37-38
»Además, los israelitas llegarán a ser un pueblo muy numeroso, pues así me lo han pedido.
Juro que así lo haré.
Ahora sus ciudades están desiertas, pero yo haré que vuelvan a llenarse de gente.
Así como la ciudad se llenaba de ovejas en los días de fiestas, así se llenará de gente.
Entonces reconocerán que yo soy el Dios de Israel».