José se da a conocer a sus hermanos

1-3
José no aguantó más y les ordenó a todos sus ayudantes que salieran de allí, así que cuando se dio a conocer a sus hermanos, nadie más estaba con él.
A sus hermanos les dijo:
—¡Yo soy José! ¿Vive mi padre todavía?
Y se echó a llorar.
Fue tanto lo que lloró, que todos en Egipto y en el palacio del rey llegaron a saberlo.
Sin embargo, sus hermanos se asustaron tanto de verlo vivo que no pudieron responderle.
4
Entonces José les dijo:
Vengan acá.
Ellos se acercaron, y entonces José les dijo:
—Yo soy José, el hermano que ustedes vendieron a los egipcios.
5-7
Pero no se preocupen, ni se reprochen nada.
En los dos años anteriores no ha habido comida en toda esta región, y todavía faltan cinco años en que nadie va a sembrar ni a cosechar nada.
Pero Dios me envió aquí antes que a ustedes, para que les salve la vida a ustedes y a sus hijos de una manera maravillosa.
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»Como pueden ver, no fueron ustedes los que me enviaron acá, sino que fue Dios quien me trajo.
Él me ha convertido en amo y señor de todo Egipto, y en consejero del rey.
9
Así que regresen pronto a donde está mi padre, y díganle de mi parte que Dios me ha hecho gobernador de todo Egipto, y que venga acá enseguida.
10
Díganle que va a vivir en la región de Gosen, junto con sus hijos, nietos, ovejas, vacas, y todo lo que tiene.
Así estará cerca de mí.
11
Todavía vienen cinco años de hambre, pero yo voy a cuidar de él.
De lo contrario, tanto él como su familia van a quedarse en la pobreza, y perderán todo lo que tienen.
12
»Ustedes y mi hermano Benjamín son testigos de que yo personalmente le mando a decir esto.
13
Cuéntenle a mi padre todo lo que han visto, y todo el poder que tengo en este país, y tráiganlo enseguida.
14
Después de haber dicho esto, José abrazó a Benjamín y ambos se echaron a llorar.
15
Luego José besó a todos sus hermanos y lloró con ellos;
fue en ese momento cuando sus hermanos se atrevieron a hablarle.
16
Tanto gusto les dio al rey y a todos sus asistentes saber que los hermanos de José estaban en Egipto,
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que el rey mismo mandó a decirles, por medio de José:
«Carguen sus animales y regresen a Canaán
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para que traigan a su padre y a sus familias.
Yo voy a darles las mejores tierras de Egipto, para que disfruten de lo mejor del país.
19
Llévense algunas de nuestras carretas para que traigan a sus hijos, a sus esposas y a su padre.
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Y no se preocupen por lo que dejen allá, pues aquí en Egipto tendrán todo lo mejor».
21
Los hermanos de José aceptaron la oferta del rey, así que José les dio carretas y comida para el viaje.
22
A cada uno de ellos les dio ropa nueva, pero a Benjamín le dio trescientas monedas de plata y cinco trajes muy finos.
23
A su padre le envió diez burros cargados con los mejores productos de Egipto, y diez burras cargadas de pan, trigo y otros alimentos para su viaje.
24
Luego despidió a sus hermanos, pero antes les recomendó que no se fueran peleando.
25-26
Los hermanos de José salieron de Egipto.
Y cuando llegaron a Canaán y le contaron a Jacob que José todavía estaba vivo, y que era el gobernador de todo Egipto, Jacob casi se desmayó, pues no podía creer lo que le decían.
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Sin embargo, recobró el aliento cuando le contaron lo que José mandaba a decirle, y vio las carretas que José había enviado para que lo llevaran a Egipto.
28
Entonces dijo: «¡Me han convencido! ¡Mi hijo José todavía está vivo! ¡Iré a verlo antes de que me muera