Oseas y su esposa infiel

1
Dios volvió a decirme:
«Oseas, tu esposa te es infiel:
tiene un amigo que es su amante.
También los israelitas me son infieles,
pues adoran a dioses falsos
y comen de las ofrendas que presentan.
Sin embargo, ve y ama a tu esposa,
así como yo amo a los israelitas».
2
Yo, Oseas, le pagué al amante de mi esposa quince monedas de plata y le di trescientos treinta kilos de cebada, para que ella volviera a vivir conmigo.
3
Y luego le dije a ella:
«Ya eres mía,
y vivirás conmigo mucho tiempo.
Si tú prometes serme fiel,
yo también te seré fiel,
aunque por un tiempo
no viviremos como esposos».
4
Lo mismo sucederá con los israelitas: Durante mucho tiempo no tendrán rey ni jefe;
tampoco podrán presentar ofrendas a Dios, ni sabrán lo que Dios quiere que hagan;
además, no tendrán sacerdotes ni ídolos familiares.
5
Después de esto, se arrepentirán.
Cuando llegue el tiempo del fin, volverán a obedecer a Dios y pedirán sus bendiciones, y también seguirán el ejemplo del rey David.