La destrucción de Babilonia

1
Dios le mostró a Isaías lo que haría con Babilonia, y éste dijo:
«Como las tormentas
que vienen del sur,
así atacará un ejército
que viene del terrible desierto.
2
Lo que Dios me mostró
es algo terrible:
el traidor y el destructor
cumplen su tarea.
»¡Pueblo de Elam, a las armas!
¡Pueblo de Media, al ataque!
¡Destruyan a Babilonia!
Dios pondrá fin al sufrimiento
que han causado los babilonios.
3
»Cuando veo lo que Dios
hace con Babilonia,
me tiembla todo el cuerpo;
me causa un terrible dolor,
como el que siente una mujer
cuando va a tener un hijo.
El miedo y la angustia
no me dejan ver ni oír nada.
4
Tengo la mente confundida,
estoy temblando de miedo.
La frescura del atardecer,
que tanto me gustaba,
ahora se me ha vuelto insoportable.
5
»En Babilonia,
los generales están de fiesta,
disfrutando de un gran banquete.
Vamos, capitanes,
¡basta ya de fiestas!;
¡preparen sus escudos
6
Dios le dijo a Isaías:
«Envía un hombre a vigilar el horizonte;
que te haga saber todo lo que vea.
7
Si ve hombres montados a caballo,
en burros o en camellos,
y marchando en dos columnas,
que dé la voz de alarma».
8
El vigilante le gritó a Isaías:
«Señor, he permanecido en mi puesto;
día y noche he vigilado el horizonte.
9
¡Veo venir carros de guerra
y hombres montados a caballo
Entonces alguien gritó:
«¡Babilonia ha sido destruida!
Todas las estatuas de sus dioses
están hechas pedazos,
tendidas por el suelo».
10
Isaías dijo:
«Pueblo mío,
que has sufrido grandemente,
yo te he anunciado lo que me mostró
el Dios todopoderoso,
el Dios de Israel».


Anuncio de Dios contra el país de Edom

11
Dios le mostró a Isaías lo que iba a hacer contra el país de Edom, y en esa visión él escuchó que alguien le gritaba desde ese país:
«Isaías, ¿cuánto tiempo falta
para que termine nuestro castigo
12
Y él le respondió:
«Pronto llegará alivio,
pero el castigo volverá.
Si quieren saber más,
vuelvan a preguntar más tarde».


Mensaje contra Arabia

13
Dios le mostró a Isaías lo que iba a hacer contra los árabes, que pasan la noche entre los matorrales del desierto:
«¡Árabes de la región de Dedán!,
14
salgan al encuentro del que tiene sed
y ofrézcanle agua.
Y ustedes, árabes de la región de Temá,
salgan al encuentro del que huye
y ofrézcanle algo de comer.
15
Porque ellos son sus compatriotas,
que escapan de la terrible batalla;
huyen de la espada y de las flechas».
16
Dios le dijo a Isaías: «Dentro de un año acabaré con la hermosura de la región árabe de Quedar, como quien termina el contrato de un trabajador.
17
Sus valientes guerreros no tendrán con qué defenderse.
Yo soy el Dios de Israel, y les juro que así será».