Dios es justo
SALMO 129 (128)
Cántico para las peregrinaciones.


1
Dejemos que nuestra gente
nos hable de las angustias
que ha pasado desde su juventud:
2
«Hemos pasado muchas angustias
desde nuestra juventud,
pero no han podido vencernos.
3
El enemigo nos hirió la espalda;
¡nos hizo profundas heridas,
como quien abre surcos
con un arado!
4
Pero Dios es justo
y nos libró de los malvados».
5
¡Que sean derrotados
y puestos en vergüenza
todos los que odian a Jerusalén!
6
¡Que se marchiten como la hierba
que crece en el techo de la casa!
7
Esa gente es como la hierba,
de la que no se ocupan
ni los que la cortan
ni los que la recogen.
8
Cuando pasan, nadie los saluda;
y si saludan, nadie les contesta.