1
Ama a Dios y obedece su ley;
así llegarás a ser sabio.
2
La sabiduría te tratará con cariño,
como si fuera tu madre o tu esposa.
3
Te nutrirá de inteligencia
y aumentará tus conocimientos.
4
Únete a ella, busca su apoyo,
y nunca fracasarás.
5
En las reuniones del pueblo
la sabiduría te dirá qué decir
y te pondrá por encima de todos;
6
además, te hará muy feliz
y siempre serás famoso.
7-8
Pero los ingenuos y los pecadores,
los mentirosos y los presumidos,
nunca llegarán a ser sabios
ni sabrán lo que es la sabiduría.
Ella misma se apartará de ellos,
porque no la tomaron en cuenta.
9-10
Sólo los sabios merecen alabar a Dios
porque Dios les dio sabiduría.
Sin sabiduría no hay alabanza,
por eso los malvados no pueden adorarlo.


Hay que elegir lo bueno

11-12
Nunca culpes a Dios
por los pecados que cometes.
No digas que Dios te hizo pecar
porque él no soporta el pecado.
13
¡Tampoco lo soportan
los que aman a Dios!
14
Al principio, Dios nos creó
y nos dio libertad para decidir.
15
Podemos cumplir los mandamientos
y hacer lo que a Dios le agrada.
16-17
Dios nos ha dado a elegir
entre la vida y la muerte,
entre el fuego y el agua,
y al final nos dará
lo que hayamos elegido.
18
Dios todo lo sabe,
Dios todo lo puede,
Dios todo lo ve.
19
Él sabe todo lo que hacemos,
y ama a quienes lo obedecen.
20
Dios no hace pecar a nadie;
por eso los que quieran pecar
recibirán su justo castigo.