Los perezosos

1
Al perezoso se le desprecia
como si fuera un trapo sucio.
2
Quien lo saluda se lava las manos,
como si hubiera tocado excremento.


Los malos hijos

3
Si es vergüenza tener
un hijo maleducado,
mayor vergüenza es tener
una hija desobediente.
4
La buena hija se casa bien,
pero la hija desvergonzada
llena de tristeza a su padre.
5
Una hija grosera avergüenza
a su padre y a su esposo,
y los dos la despreciarán.
6
Las palabras inoportunas
son como bailar en un entierro.
Del castigo y de la corrección
siempre se aprende algo.
7
Si los hijos son buenos
y están bien alimentados,
nunca nadie sabrá que sus padres
fueron muy pobres de niños.
8
Los hijos groseros,
son la vergüenza de su familia.


Cuidado con los tontos

9-10
Querer enseñarle a un tonto
es como querer arreglar algo roto;
es como querer despertar
al que está bien dormido.
Al fin de cuentas pregunta:
«¿De qué me estás hablando
11
Si lloras por un muerto,
no llores por él mucho tiempo;
si bien sus ojos se han cerrado,
ya se encuentra descansando.
Llora más bien por un tonto,
porque no puede entender,
¡y eso es peor que estar muerto!
12
Por los muertos se llora
cuando mucho siete días;
por los tontos y los malvados
se llora toda una vida.
13
Si quieres vivir tranquilo,
sin problemas y sin mugre,
no te juntes con un tonto
ni pierdas el tiempo con él;
así no te molestará su estupidez.
14-15
Muy pesados son el hierro,
la sal, la arena y el plomo,
¡pero más pesado es un tonto!


Hay que saber ser firme

16
Al muro reforzado con vigas
no lo derriba ni un terremoto.
Y al que sabe lo que quiere
no lo asusta ningún peligro.
17
La gente que piensa y razona
es invencible como una muralla.
18
La cerca puesta en lo alto
no resiste la fuerza del viento;
la cabeza llena de ideas tontas
no resiste la fuerza del miedo.


La amistad

19
Si te lastimas un ojo,
te brotan las lágrimas;
si lastimas los sentimientos,
causas mucho dolor.
20
Si tiras piedras a los pájaros,
los espantas y salen volando;
si ofendes a tu amigo,
pones fin a la amistad.
21-22
Si hablas mal de él,
o lo amenazas de muerte,
no te preocupes, que puede volver
y hacer las paces contigo;
si lo ofendes y eres orgulloso,
si descubres sus secretos
o lo golpeas a traición,
no conservarás su amistad.
23
Muéstrate fiel a tu amigo
cuando se encuentre en la pobreza;
no lo abandones en las malas,
y gozarás con él en las buenas.
Cuando él llegue a ser rico,
compartirá contigo sus riquezas.
24
Cuando veas humo,
pronto verás fuego;
cuando escuches insultos,
pronto verás correr sangre.
25-26
No es vergüenza proteger a un amigo
ni apoyarlo cuando más lo necesita.
Si algo malo te sucede
por brindarle protección,
todo el que lo sepa
tendrá que cuidarse de él.


La oración del sabio

27
Dios mío,
¡enséñame a hablar como es debido!
¡No permitas que mi lengua
sea la causa de mi desgracia!