Los sueños

1-2
Confiar en los sueños
es como querer atrapar el viento.
Hay que ser tonto y necio
para poner su confianza en ellos.
3
Los sueños no son reales;
son como la imagen de un espejo.
4
No hay pureza en la impureza,
ni hay verdad en la mentira.
5
Los sueños son tan fantásticos
como la magia y la adivinación;
son como las ilusiones que se hace
la que va a tener un hijo.
6
Pero no creas en los sueños
si no es Dios quien te los envía,
7
pues muchos se han perdido
por haber creído en ellos.
8
Lo mejor es hablar con sabiduría
y cumplir con la ley de Dios.


Los viajes

9-10
El que ha viajado mucho
adquiere habilidad y experiencia.
Es muy poco lo que sabe
quien no ha tenido esa experiencia.
11
En mis viajes he visto de todo,
y me faltan palabras para contar
lo mucho que he aprendido.
12
En muchas ocasiones mi experiencia
me ha librado de la muerte.


La obediencia a Dios

13-14
Los que obedecen a Dios
vivirán sin miedo de nada
porque han puesto su confianza
en el Dios que puede salvarlos.
15
Grande es la felicidad
de los que obedecen a Dios,
porque tienen quien los apoye.
16
Dios cuida de los que lo aman;
él es su poderoso protector;
los protege del viento del desierto,
les da sombra al mediodía,
los levanta cuando tropiezan,
17
les renueva las fuerzas,
les da salud y nueva vida,
y les muestra su gran amor.


Las ofrendas a Dios

18-19
Los malvados le llevan a Dios
muchas ofrendas y animales
comprados con dinero mal habido,
pero a Dios no le agrada
esa clase de ofrendas.
20
Robar a los pobres
para llevarle ofrendas a Dios
es como dejar a un padre
sin el único hijo que tenía.
21-22
Los pobres viven de las limosnas,
y negarles la ayuda que piden
es quitarles el pan de la boca;
¡es lo mismo que matarlos!
De igual manera actúa el patrón
que no paga un salario justo.
23
De nada te sirve trabajar
si tú construyes y otro destruye;
24
de nada te sirve orar a Dios
si tú bendices y otro maldice;
25
de nada te sirve bañarte
por haber tocado un cadáver
si luego vuelves a tocarlo,
26
y de nada te sirve ayunar
y pedir perdón por tus pecados
si más tarde vuelves a pecar.
Dios no atenderá tus oraciones.