El estudio de la ley

1-2
Muy distinta es la vida
de quien se entrega por completo
al estudio de la ley de Dios.
Lo que alguien así quiere
es llegar a conocer la sabiduría
de todos nuestros antepasados.
También desea entender
lo que significa el mensaje de los profetas.
3
Además, busca explicar los proverbios
y entender los dichos de gente famosa.
4
Su meta es servir a gente importante
y viajar por otros países,
para conocer lo bueno y lo malo
que hay en los seres humanos.
5
El sabio se levanta muy temprano
y habla con Dios, su Creador;
en sus oraciones pide a Dios
que le perdone sus pecados.
6
Si Dios así lo quiere,
ese hombre recibirá inteligencia
para que sus sabias palabras
sean como lluvia sobre la tierra.
7
Así sabrá dar sabios consejos,
8
y brillarán como la luz
sus enseñanzas de la ley de Dios.
9
Muchos alabarán su inteligencia,
y su nombre jamás será olvidado.
10
Su pueblo y las naciones
alabarán su sabiduría;
11
mientras viva,
será más famoso que mil sabios,
y cuando muera, descansará en paz.


Himno a la sabiduría de Dios

12
Ahora estoy inspirado,
y no puedo quedarme callado.
13
Queridos jovencitos,
si me escuchan,
crecerán como rosas junto a un río;
14
florecerán como los lirios,
¡perfumarán como el incienso!
¡Alaben a Dios con himnos
y bendíganlo por todo lo que ha hecho!
15
¡Alábenlo con música de arpas
y denle gracias con sus cantos!
16
¡Dios ha hecho todo hermoso!
Cuando llega el momento,
todas sus órdenes se cumplen.
No es necesario preguntar
para qué es esto o aquello,
pues todo se sabrá a su tiempo.
17
Dios pronunció una palabra
y se formaron los mares;
18
Dios da una orden,
y se cumple su voluntad.
19-20
Dios está siempre atento
a todo lo que hacemos;
para él nada es pequeño,
ni extraordinario ni difícil;
¡nada se escapa de su mirada!
21
Todo lo que Dios ha creado
tiene un claro propósito.
22
Las bendiciones de Dios
son como un río caudaloso.
23-24
A los que hacen el bien
Dios les hace fácil la vida;
pero a los que hacen el mal
les pone muchos obstáculos.
25
Dios creó desde el principio
el bien para los buenos,
y el mal para los malos.
26
Para vivir, necesitamos
agua, fuego, hierro y sal,
trigo, leche, miel y vino,
y además aceite y ropa.
27
Todo esto beneficia a los buenos,
pero en mano de los pecadores
puede hacer daño.
28
Para castigar a los malvados
Dios creó algunos vientos,
29
y también el fuego y el granizo,
el hambre y las enfermedades,
30
los colmillos de las fieras,
las serpientes y la espada.
31
Todo esto obedece a Dios,
y cumple sin protestar
todo lo que Dios ordena.
32
Estoy convencido de todo esto;
por eso lo he puesto por escrito.
33
Dios ha hecho todo bueno,
y a la gente le da lo que necesita.
34
No digas ni pienses
que esto es mejor que aquello,
porque llegado el momento
verás que todo es bueno.
35
Y ahora, canten a Dios himnos,
y alábenlo de todo corazón.